La inauguración del puente sobre el río Santa María volvió a colocar en el centro del debate las obras públicas de Catamarca y el papel que asumirá la Provincia frente al retiro del financiamiento nacional. En ese contexto, el gobernador Raúl Jalil defendió la decisión de hacerse cargo de proyectos que quedaron sin respaldo de Nación y aseguró que su gestión fue elegida para “resolver problemas” y no para permanecer en “la queja permanente”. La definición política llegó acompañada de una enumeración de obras que deberán sostenerse con recursos provinciales.
El mensaje de Jalil buscó marcar una posición frente a un escenario en el que distintas obras que estaban bajo responsabilidad nacional pasan a depender de la capacidad financiera de Catamarca. El propio gobernador señaló que la Provincia debe avanzar “con lo que hay” y combinar distintas fuentes de recursos, entre ellas fondos provinciales, regalías mineras, aportes nacionales y contribuciones vinculadas con la responsabilidad social empresaria. El planteo expone, al mismo tiempo, el desafío que enfrenta la administración provincial para sostener un esquema de infraestructura que excede los proyectos originalmente financiados por la Provincia.
Catamarca y las obras que quedaron en manos de la Provincia
Uno de los casos mencionados por Jalil fue el de la obra de tratamiento cloacal de Santa María, que estaba bajo la órbita nacional y atravesó además dificultades vinculadas con la quiebra de la empresa contratista. Según explicó el gobernador, Nación transfirió el proyecto a Catamarca la semana pasada y ahora deberá ser terminado con recursos provinciales. El caso constituye uno de los ejemplos concretos del cambio de responsabilidades que el Gobierno provincial intenta presentar como parte de su estrategia para evitar la paralización de obras.
La inauguración del puente de Santa María tuvo, en ese sentido, una fuerte carga política. La estructura tiene 350 metros de extensión y 13,7 metros de ancho, permite la circulación en doble mano sobre la Ruta Provincial N° 149 y fue presentada como la obra vial de mayor extensión de Catamarca. El puente comenzó durante la gestión presidencial de Alberto Fernández, pero fue concluido con recursos provinciales. Los accesos estuvieron a cargo de Vialidad Provincial y la iluminación final fue realizada por trabajadores municipales.
Jalil también repasó otros proyectos que la Provincia ejecuta con fondos propios, entre ellos el camino entre Antofagasta de la Sierra y San Antonio de los Cobres, la traza de Chuquisaca entre Fiambalá, El Peñón y Antofagasta, y la Cuesta de Zapata. Sobre esta última, el gobernador anticipó que estima que estará terminada en abril, luego de los reclamos formulados por vecinos de Tinogasta, Fiambalá, Belén y Santa María. La enumeración permite dimensionar el volumen de obras que la administración provincial pretende sostener mientras asume nuevas obligaciones de infraestructura.
El punto más político del discurso estuvo en la defensa de una gestión que, según Jalil, debe trabajar independientemente de quién ocupe la Presidencia. “Yo vine a gobernar con lo que hay, con el Presidente que esté, con el que estuvo, con ustedes”, sostuvo. La frase refuerza la estrategia del mandatario de presentar al Gobierno de Catamarca como responsable de buscar alternativas ante la falta de financiamiento nacional, pero también deja planteado un interrogante sobre cuánto margen tendrá la Provincia para sostener simultáneamente obras propias y proyectos que originalmente estaban bajo responsabilidad de Nación.
La discusión adquiere mayor relevancia porque el propio gobernador vinculó la infraestructura con objetivos que exceden la construcción de rutas, puentes y obras cloacales. Jalil sostuvo que estos proyectos deben contribuir al arraigo y evitar que los jóvenes deban emigrar hacia Buenos Aires u otros centros urbanos. Bajo esa mirada, las obras públicas de Catamarca son presentadas como una herramienta para sostener la actividad económica, mejorar la conectividad y generar condiciones para el desarrollo de las comunidades del interior.
Durante el acto, además, Jalil vinculó infraestructura y desarrollo productivo con la minería, la agroindustria y otras actividades económicas. Defendió el avance de proyectos mineros bajo controles ambientales, económicos y sociales, y señaló que algunos proyectos fueron dados de baja mientras que aquellos que puedan cumplir las condiciones establecidas deberían avanzar. También planteó alternativas frente a la caída del consumo de vino, como la producción de pasas de uva y especias.
Así, el discurso del gobernador deja una definición política concreta: Catamarca asumirá obras que quedaron sin financiamiento nacional y buscará sostenerlas mediante una combinación de recursos. La inauguración del puente de Santa María funciona como el ejemplo más visible de esa estrategia, pero también expone el desafío para la gestión de Jalil: convertir el reclamo por el retiro de Nación en capacidad efectiva para terminar proyectos, mantener los compromisos provinciales y responder a las demandas de infraestructura que existen en distintos puntos de la provincia.