Una intensa controversia política y territorial estalló en el oeste provincial por la radicación definitiva de la Zona Franca en Catamarca. La Cámara de Senadores otorgó media sanción sobre tablas al convenio de adhesión a la Ley Nacional 24.331 fijando la sede en el municipio de Tinogasta, una maniobra que desató el rechazo inmediato de las fuerzas vivas y sectores productivos de Fiambalá.
La comunidad fiambalense cuestionó con dureza el trámite exprés utilizado en el recinto legislativo, remarcando que evitó el debate en comisiones para eludir sus fundamentos técnicos y geográficos. Referentes locales advirtieron que el tema no está cerrado y confirmaron el envío masivo de presentaciones a la Cámara de Diputados para exigir audiencias antes de que el texto adquiera fuerza de ley.
El reclamo comunal se apoya en su localización estratégica sobre el Paso Internacional San Francisco, corredor directo hacia los puertos chilenos del Pacífico. Además, los sectores movilizados enfatizaron que el municipio alberga los yacimientos mineros activos y cuenta con un parque industrial provisto de tendido eléctrico y servicios indispensables para la inmediata radicación de operadores aduaneros.
Desde las organizaciones comunitarias denunciaron también la tergiversación del convenio original firmado con la Nación. Según plantearon los voceros del reclamo, el documento federal alude al departamento Tinogasta en su totalidad y no impone la ciudad cabecera, por lo que consideran arbitrario que el texto con media sanción limite el emplazamiento a Santa Rosa.
Discrecionalidad política, puja territorial y reclamos a Raúl Jalil
La marginación de Fiambalá dejó al descubierto las preferencias discrecionales del Gobierno encabezado por Raúl Jalil. Cámaras comerciales y operadores turísticos fustigaron la falta de neutralidad del Ejecutivo provincial, señalando que la Casa de Gobierno profundiza disputas departamentales en lugar de premiar a la jurisdicción que genera las mayores divisas extractivas de la cordillera catamarqueña.
A la puja por los beneficios aduaneros se sumó la advertencia sobre el agotamiento del modelo productivo regional. Los pobladores remarcaron que los proyectos mineros tienen una vida útil acotada de diez o veinte años, mientras que la radicación del polo logístico en Fiambalá garantizaría una infraestructura permanente para diversificar la economía comunal a través del turismo y el transporte internacional.
La pulseada parlamentaria definirá el equilibrio productivo de la Zona Franca en Catamarca. Con una movilización popular convocada para este fin de semana en la plaza principal y gestiones abiertas ante los bloques de la Cámara baja, Fiambalá endureció su postura para impedir que el oficialismo clausure el reparto territorial del proyecto sin escuchar al interior profundo.