La destrucción del entramado económico privado puso en jaque las promesas de reactivación de Raúl Jalil. Pese a que el mandatario insiste en presentar a la provincia como un polo en expansión, las estadísticas oficiales del INDEC confirmaron que el Gran Catamarca encabeza la desocupación en el Noroeste con un 6,4%, acumulando casi 50.000 ciudadanos con dificultades laborales y una pérdida de 480 empresas empleadoras formales desde finales de 2023.
Este retroceso productivo se siente con crudeza en los comercios tradicionales y las agencias de servicios. Mientras las ventas en supermercados acumulan siete meses continuos en caída libre, los operadores turísticos nucleados en su cámara provincial denunciaron un desplome en la contratación de paquetes y alertaron sobre la total falta de financiamiento oficial, desnudando la soledad del sector privado frente al freno generalizado del consumo.
El panorama se agrava por el impacto de los nuevos aumentos de hasta el 5% en los combustibles, que rompen los acuerdos de precios y encarecen los fletes provinciales. Frente a este incremento de costos, los comerciantes de calzado e indumentaria denuncian el abandono oficial frente a las importaciones desreguladas, mientras ven cómo los sueldos locales, entre los más bajos del país, resultan pulverizados ante cada actualización de tarifas.
Lejos de funcionar como motor integrador, la minería cordillerana tampoco logra derramar empleo genuino hacia los centros urbanos provinciales. La huelga total declarada por AOMA en el yacimiento de Río Tinto por sueldos atrasados y falta de seguridad demostró que los enclaves extractivos del oeste no compensan la sangría laboral que sufre el resto del territorio catamarqueño.
Promesas de alivio demoradas y reclamos a la gestión de Raúl Jalil
Las contradicciones institucionales reavivaron las críticas hacia Raúl Jalil. Hace semanas, el gobernador anunció un paquete de salvataje financiero para trabajadores endeudados, pero la conducción de CAPRESCA admitió públicamente que todavía definen montos y que los créditos recién saldrían a fin de año, postergando la asistencia para las familias que hoy se financian con billeteras virtuales para subsistir.
Esta falta de auxilio financiero estatal contrasta con el deterioro de la atención pública cotidiana. Desde familias que venden ropa usada para pagar remedios básicos en los hospitales hasta docentes universitarios en huelga por pérdidas salariales del 35%, la ciudadanía percibe que las prioridades del Ejecutivo se agotan en viajes y actos protocolares mientras el tejido social se desintegra sin respuestas concretas.
La seguidilla de indicadores negativos derriba el discurso oficial que encabeza Raúl Jalil. Con una contracción empresarial de doble dígito, 247 firmas menos en el último año y familias asfixiadas por las deudas, las entidades comerciales y los sectores del trabajo exigen medidas urgentes de reactivación y el cese de los anuncios sin correlato en la realidad económica de Catamarca.