El marcado deterioro del poder adquisitivo y el ahogo financiero de las familias desataron una profunda inquietud en el sector comercial de la provincia. La caída de ventas en vísperas del Día de la Madre y el disparador de la morosidad crediticia generaron duros cuestionamientos hacia el rumbo económico bajo la gestión de Raúl Jalil.
En las vísperas comerciales de la celebración, locales de la Peatonal Rivadavia confirmaron un visible estancamiento en las operaciones. A pesar de aplicar promociones en cuotas y un 20 por ciento de descuento al contado en indumentaria y calzado, los comerciantes advirtieron que la afluencia de peatones no se tradujo en ventas, manteniéndose muy por debajo de los registros del año anterior.
La parálisis mercantil coincide con un preocupante informe de la consultora Eco Go sobre datos del Banco Central. El estudio reveló que la mora con supermercados y cadenas de electrodomésticos alcanzó un histórico 44,8 por ciento en agosto de 2026, casi duplicando el 23,3 por ciento marcado un año atrás. En el rubro de electrodomésticos, la irregularidad superó el 50 por ciento de la cartera.
A este complejo panorama comercial se suma el reclamo formulado por el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Catamarca. Su secretario general, Juan Godoy, alertó sobre la existencia de docentes que llevan dos años sin percibir haberes, remarcando que los sueldos actuales no llegan a cubrir los gastos básicos de traslado para dar clases.
Inacción productiva e intensos reproches al Ejecutivo provincial
Las mayores observaciones de las pequeñas empresas y entidades gremiales se dirigieron hacia las carteras de Economía y Desarrollo Productivo. Cuestionan que el Gobierno provincial no implemente herramientas de financiamiento blando ni esquemas de compensación salarial para sostener el consumo diario y frenar el sobreendeudamiento de los trabajadores.
Asimismo, representantes del sector minorista criticaron la falta de incentivos crediticios locales ante un stock nacional de deuda congelado en 2,14 billones de pesos. Reprocharon que las dependencias oficiales mantengan una postura de pasividad mientras los costos fijos ahogan a los comercios de cercanía y paralizan la actividad en el Valle Central.
La combinación de salarios atrasados, facturas impagas y comercios desiertos refleja un severo enfriamiento en la economía local. Ante el riesgo latente de quiebras y destrucción de empleo formal, los sectores productivos exigen medidas urgentes para reactivar la gestión de Raúl Jalil.