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Frío extremo en Catamarca: alumnos van a clase con frazadas por falta de calefacción

La imagen de alumnos envueltos en frazadas en una escuela de Belén expone la precariedad edilicia.

El frío extremo que golpea a Catamarca desde los últimos días dejó una postal que resume el estado de buena parte de la infraestructura escolar provincial: alumnos de una escuela de Belén asistiendo a clases envueltos en frazadas para poder soportar las bajísimas temperaturas dentro del aula. La escena se repite en distintos puntos del interior, donde los establecimientos no cuentan con sistemas de calefacción y, en varios casos, ni siquiera tienen vidrios en las ventanas.

Pese a este panorama, las autoridades educativas ratificaron el dictado de clases presenciales en toda la provincia, una decisión que obligó a las familias a improvisar soluciones caseras. Ante la falta de respuestas estructurales, los padres optaron por abrigar en exceso a sus hijos y enviarlos con mantas y prendas térmicas, en un intento por sostener la asistencia escolar a pesar del frío extremo que atraviesa el norte catamarqueño.

El reclamo de SIDCa y la falta de infraestructura

La situación llevó a que la comunidad educativa formalizara un pedido urgente de medidas de contingencia. Docentes y familias elevaron su voz para exigir una respuesta oficial que atienda las deficiencias edilicias, advirtiendo que la exposición sostenida al frío extremo pone en riesgo el bienestar de niños y adolescentes en varias escuelas de la provincia.

A ese reclamo se sumó el Sindicato de Docentes de Catamarca (SIDCa), que pidió formalmente la suspensión de las actividades áulicas o el adelantamiento del receso invernal en las zonas más afectadas. Desde el gremio remarcaron que resulta indispensable postergar el calendario escolar hasta garantizar condiciones térmicas mínimas, en un contexto donde la infraestructura no alcanza para proteger a los estudiantes del frío extremo.

La escuela de Belén, con estudiantes cursando bajo frazadas, se transformó en la imagen más elocuente de una problemática que excede a un solo establecimiento. La precariedad edilicia, sumada a la decisión de mantener las clases presenciales, dejó en evidencia una brecha entre lo que ocurre puertas adentro de las aulas y las medidas dispuestas desde los organismos provinciales.

Hasta el momento, no trascendió una respuesta oficial ante el pedido gremial ni definiciones sobre un eventual adelanto del receso invernal en las zonas más castigadas por el frío extremo. La falta de anuncios concretos mantiene en vilo tanto a docentes como a familias, que continúan reclamando soluciones inmediatas mientras las bajas temperaturas persisten en gran parte del territorio catamarqueño.