La situación de los comerciantes en Catamarca vuelve a quedar bajo la lupa por el aumento de locales vacíos en el centro de San Fernando del Valle de Catamarca y las dificultades para sostener la actividad en un contexto marcado por la caída del consumo, los altos costos operativos y los reclamos por la presión tributaria. Desde el sector privado advierten que cada vez resulta más complejo mantener abiertos los negocios frente a una combinación de menores ventas, alquileres elevados e impuestos que afectan la rentabilidad.
El empresario y referente de la Cámara de Comercio, Sebastián Luna Guzmán, señaló que los valores de los alquileres comerciales en la provincia se encuentran por encima de lo que puede soportar una economía con menor circulación de clientes. Según explicó, los precios del casco céntrico de la Capital generan dificultades para muchos comerciantes, especialmente cuando se comparan con ciudades de mayor movimiento económico y comercial.
Comerciantes en Catamarca cuestionan costos y reclaman medidas para sostener la actividad
El reclamo de los comerciantes en Catamarca apunta principalmente a la diferencia entre los costos que deben afrontar los negocios y el nivel actual de consumo. Desde el sector sostienen que los salarios afectados por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo redujeron las ventas, dejando a muchos locales en una situación límite al momento de renovar contratos o sostener gastos mensuales.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con la carga impositiva. Los representantes comerciales advierten que los tributos provinciales representan una dificultad adicional para quienes intentan mantener sus emprendimientos dentro de la formalidad. En ese sentido, Luna Guzmán mencionó particularmente el impacto de Ingresos Brutos, al considerar que es uno de los impuestos que más afecta la estructura de costos de los pequeños y medianos negocios.
El escenario plantea un debate político sobre el modelo económico provincial y el alcance de las medidas impulsadas por el Gobierno de Catamarca para acompañar al sector privado. Mientras la gestión de Raúl Jalil destaca indicadores vinculados a inversiones y crecimiento productivo, comerciantes y empresarios plantean que esos beneficios todavía no se reflejan en la actividad cotidiana de los negocios urbanos.
La preocupación también se relaciona con el cierre de locales comerciales como una señal visible de la crisis del consumo. Para distintos sectores empresarios, la aparición de nuevos polos comerciales fuera del centro responde, en parte, a la necesidad de buscar espacios con menores costos y mejores condiciones para sostener las ventas en un contexto económico complejo.
Además, el panorama se suma a otros reclamos económicos que atraviesan a la provincia, como las dificultades de familias y trabajadores para afrontar sus obligaciones financieras. Según el informe citado del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Catamarca se ubicó entre las provincias con mayores niveles de morosidad familiar, con un registro del 20% en mayo, un dato que refleja las tensiones que atraviesan los ingresos de los hogares.
La discusión sobre la situación de los comerciantes en Catamarca abre así un nuevo foco de cuestionamientos sobre la capacidad de las políticas económicas para generar un impacto concreto en la economía diaria. Mientras el Gobierno provincial sostiene un discurso basado en inversiones y desarrollo, desde el sector comercial reclaman medidas de alivio que permitan sostener empleos, evitar cierres y recuperar una actividad que consideran golpeada por la caída del consumo.