El alarmante incremento de episodios violentos dentro y fuera de los establecimientos educativos encendió las alarmas de la comunidad. La sucesión de ataques armados entre estudiantes y las severas campañas de acoso digital exponen la falta de contención oficial, en un escenario donde la violencia escolar aumenta en Catamarca sin respuestas estructurales por parte de las autoridades provinciales.
Un hecho reciente en la Escuela Secundaria Nº 53 de Villa El Alto sumó gravedad a la problemática cuando un alumno de diecisiete años fue apuñalado por un compañero dentro del edificio. Las heridas punzocortantes sufridas por la víctima y la inacción de los directivos, que omitieron notificar de urgencia al tutor legal, reflejan las severas fallas en los protocolos sanitarios e institucionales en Catamarca.
A la agresión física se suma la escalada de violencia digital en instituciones privadas de la Capital, como el Colegio Pía, donde una alumna menor atravesó un calvario de hostigamiento y filtración no consentida de material íntimo. La revictimización de la estudiante por parte de pares y abanderadas en redes sociales evidenció que la falta de intervención oportuna agrava los cuadros de ciberacoso y deterioro psicológico.
La acumulación de denuncias penales e intervenciones de la Justicia Penal Juvenil expone la ineficacia de los gabinetes escolares. Frente a la desprotección sistemática que sufren las familias, diversos sectores comunitarios exigen la aplicación rigurosa de las resoluciones ministeriales para frenar los ataques dentro de las aulas.
Falta de protocolos ante la violencia escolar aumenta en Catamarca
Las principales observaciones de padres y tutores se dirigen hacia el Ministerio de Educación por la omisión de medidas preventivas eficaces. Cuestionan que las carteras gubernamentales no sancionen a los directivos que ocultan agresiones físicas ni aparten a los alumnos involucrados en campañas sistemáticas de acoso virtual.
De igual manera, representantes legales de las víctimas criticaron la ausencia de articulación entre los gabinetes interdisciplinarios del Estado y los establecimientos educativos. Reprocharon que se obligue a los estudiantes agredidos a cursar de manera virtual o a convivir con sus agresores por la falta de aplicación de las cautelares vigentes.
La seguidilla de hechos violentos sostiene la preocupación social en los distintos departamentos de la provincia. Ante el riesgo constante para la integridad física y mental de los alumnos, la comunidad exige una intervención urgente frente al cuadro en que la violencia escolar aumenta en Catamarca.