El transporte público en Catamarca vuelve a quedar en el centro de la discusión luego de que la Unión Tranviarios Automotor (UTA) anunciara un paro de colectivos por 48 horas para este jueves y viernes debido a la falta de pago de salarios a parte de los choferes. La medida de fuerza llega apenas semanas después del aumento del boleto mínimo a $1.600 autorizado por el Gobierno provincial y amenaza con afectar a miles de usuarios en el inicio de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, uno de los eventos más convocantes del calendario catamarqueño.
Desde la conducción local de la UTA, encabezada por Juan Vergara, explicaron que la protesta responde al incumplimiento salarial de dos empresas prestatarias, 25 de Agosto y El Nene, que hasta el momento no habían abonado los haberes correspondientes a sus trabajadores. En contraste, otras compañías del sistema, como Rubí y Mogueta, sí cumplieron con el pago de los sueldos, por lo que el gremio dejó abierta la posibilidad de levantar la medida si la situación se regulariza antes del inicio del paro.
El conflicto reabre un debate que ya venía creciendo en las últimas semanas. El propio Vergara había advertido que muchos trabajadores del sector vienen percibiendo sus salarios en cuotas y describió un escenario de creciente precarización. El dirigente recordó además que el transporte público en Catamarca constituye un servicio esencial para estudiantes, trabajadores y miles de vecinos que dependen diariamente de los colectivos para movilizarse dentro de la Capital y hacia otras localidades.
El transporte público en Catamarca vuelve a quedar bajo cuestionamiento tras el aumento del boleto
El paro anunciado adquiere una dimensión política porque se produce poco tiempo después de que el Gobierno provincial autorizara el incremento del boleto mínimo hasta $1.600. Con esa actualización tarifaria, la Capital ascendió del puesto 29 al 17 en el ranking nacional de tarifas del transporte urbano, según un relevamiento del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) y la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA). Sin embargo, el aumento no logró evitar que persistieran los conflictos salariales entre algunas empresas y sus trabajadores.
La situación vuelve a generar cuestionamientos sobre el funcionamiento del sistema y el alcance de las políticas implementadas para garantizar un servicio estable. Mientras los usuarios afrontan un boleto más caro, el conflicto salarial refleja que las dificultades económicas del sector continúan presentes y terminan trasladándose a quienes utilizan diariamente el transporte para estudiar, trabajar o realizar trámites. La coincidencia del paro con el inicio de la Fiesta del Poncho también agrega presión sobre un servicio que tendrá una demanda extraordinaria por la llegada de turistas y visitantes.
En ese contexto, la crisis vuelve a poner bajo análisis el rol de los distintos actores que intervienen en el sistema. Las empresas argumentan dificultades financieras, mientras que los trabajadores denuncian demoras reiteradas en el cobro de sus haberes y un deterioro de sus condiciones laborales. Para los usuarios, en cambio, el escenario se traduce en incertidumbre y en la posibilidad de quedarse sin un servicio considerado esencial pese al incremento tarifario aplicado hace pocas semanas.
Mientras se aguarda una eventual regularización de los pagos que permita desactivar la medida de fuerza, el conflicto deja abierto un nuevo frente de debate para la gestión provincial. El transporte público en Catamarca vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública, con cuestionamientos sobre la sostenibilidad del sistema, el impacto de los aumentos autorizados y la falta de soluciones que eviten que los usuarios queden nuevamente en medio de un conflicto que amenaza con paralizar el servicio durante 48 horas.