“No podemos aguantar más. Esto es algo tremendo lo que estamos pasando”, dijo un extrabajador de la empresa NEBA este viernes en las afueras del predio ferial, mientras Catamarca inauguraba la 55ª Fiesta Nacional del Poncho con la presencia de autoridades provinciales. A seis meses de haber quedado sin empleo, el grupo reclama una solución laboral que el Gobierno no termina de dar.
La protesta se montó en los accesos al evento, durante el acto de apertura que encabezó el gobernador, con el objetivo de visibilizar un conflicto que los excesados consideran ignorado. “Tomamos la decisión de venirnos acá porque no tenemos respuesta. Esto viene hace seis meses que quedamos en la calle, somos trabajadores de NEBA y no tenemos respuesta”, explicó otro de los manifestantes. Y agregó: “Siempre nos dicen que tenemos que esperar, esperar, esperar, pero no soportamos más porque ninguno tiene un trabajo”.
Los extrabajadores relataron que semanas atrás fueron recibidos por el ministro de Producción de Catamarca, Luis Castro, en Casa de Gobierno, pero que el encuentro terminó sin avances. “Estuvimos dialogando con él y él lo único que nos dice es que tenemos que esperar, que la cosa está difícil, pero el tema es que nosotros no podemos esperar más”, señaló.
La falta de ingresos empujó a las familias de Catamarca a una situación límite: algunos debieron afrontar cortes de electricidad para pagar el alquiler, y otros vendieron motos y autos para cubrir gastos diarios. “Queremos una respuesta inmediata, algo urgente de parte del gobierno”, remarcó.
El reclamo apunta también al vínculo que, según los denunciantes, existía entre el dueño de NEBA, Pablo Lixo, y el Ejecutivo provincial. “Se comprometieron, cuando caminaban por esas fábricas, en que nosotros nunca íbamos a quedar sin trabajo porque tenían unas buenas relaciones, Pablo Lixo con el señor gobernador”, denunció el extrabajador.
Hasta ahora, la empresa indemnizó únicamente al 50 % del personal. El resto, afirmaron, continúa sin ninguna compensación y sin asistencia estatal, a la espera de una decisión que no llega. “No podemos aguantar más. Esto es algo tremendo lo que estamos pasando”, repitió el portavoz.
A exactamente seis meses del cierre de la planta, los excesados eligieron la vidriera del evento más convocante de Catamarca para forzar una definición. La protesta se desarrolló mientras en el interior del predio ferial se desplegaba la grilla inaugural de la fiesta, con miles de asistentes y la cobertura de medios de toda la provincia. El contraste entre la postal oficial y el reclamo en la vereda expuso un conflicto laboral que el Gobierno de Catamarca aún no resolvió.
Los manifestantes no anunciaron próximas medidas de fuerza, pero dejaron en claro que el conflicto sigue abierto. La atención ahora se centra en si el Ejecutivo provincial convocará a una nueva mesa de diálogo antes de que termine julio.










