“Se están quedando sin agua porque es tan baja la temperatura que se está congelando absolutamente todo”, describió Jorge Villanueva, periodista en Fiambalá, sobre el temporal inusual que azota la zona cordillerana de Catamarca. Las ráfagas llegaron a los 170 kilómetros por hora y la nieve acumulada superó en algunos puntos los 4 metros, lo que dejó aislados a unos 120 operarios de explotaciones mineras.
Villanueva detalló que “hay alrededor de 120 operarios trabajando todo el año y que no han podido salir”. La congelación de las reservas y fuentes de agua agravó la situación al punto de que los trabajadores están sin acceso al recurso básico en medio de temperaturas extremas.
En el Paso Internacional San Francisco, el personal de organismos oficiales “empezaron ya hace un par de días a derretir nieve para el uso del agua en los sanitarios”, contó el cronista, una medida paliativa ante el congelamiento total de las instalaciones.
La emergencia también golpea la región de la Puna, en Antofagasta de la Sierra, dentro de la provincia de Catamarca, donde el viento blanco bloqueó los rescates. “Hay cinco operarios de la empresa que aún no han sido rescatados”, señaló Villanueva, y las ráfagas siguen impidiendo cualquier maniobra de auxilio por tierra o aire.
Las rutas permanecen intransitables y todos los pasos fronterizos están cerrados. El periodista explicó que se aguarda una tregua del viento para que Vialidad pueda desplegar maquinaria pesada y despejar los caminos, paso previo indispensable para habilitar rescates aéreos.
Minería en la intemperie
El temporal extremo dejó al descubierto la fragilidad de la infraestructura en las zonas mineras de Catamarca. Con más de un centenar de operarios trabajando durante todo el año en yacimientos cordilleranos, la falta de vías de acceso confiables, comunicaciones y servicios básicos se convierte en un riesgo crítico cuando el clima se vuelve hostil. La dependencia de que amaine el viento para recibir asistencia revela la escasa capacidad de respuesta inmediata en esos parajes.
Villanueva remarcó que las adversas condiciones meteorológicas responden a un fenómeno de escala regional. La nieve acumulada, que en sectores puntuales superó los 4 metros, y las ráfagas de 170 kilómetros por hora configuran un escenario extremo incluso para una provincia acostumbrada a los rigores de la alta montaña. Las autoridades de Catamarca monitorean minuto a minuto la evolución del clima mientras los equipos de emergencia permanecen en alerta a la espera de una ventana meteorológica.
Hasta que el viento conceda una pausa, los equipos de rescate no pueden avanzar. Las autoridades esperan esa ventana para poner en marcha el operativo con Vialidad y concretar la evacuación de los cinco trabajadores y la asistencia al resto de los aislados. La provincia enfrenta así un test de gestión en un escenario de actividad minera permanente en la alta montaña.