“Lo feo de todo esto es que son hijos del poder amparados por ese poder”. La frase es de Susana Castro, la empresaria turística que denunció penalmente una agresión en Fiambalá y confirmó que la Justicia ya dictó restricciones de acercamiento contra los acusados, un caso que volvió a poner el foco sobre la convivencia y los controles en el interior de Catamarca.
El episodio se produjo cuando Castro salió a reclamar por los ruidos que generaba un grupo de personas en inmediaciones de su emprendimiento turístico. La empresaria sostuvo que la situación no es un hecho aislado y forma parte de una problemática que afecta desde hace años a distintos prestadores de la localidad.
Castro acusó públicamente a funcionarios y organismos de control municipal de no actuar frente a las situaciones reiteradas de desorden. “Ya hemos hecho notas dirigidas a las áreas que corresponden, al intendente, a Inspección General de la Municipalidad, a un montón de áreas. Oídos sordos”, expresó.
En esa línea, la propietaria del emprendimiento cuestionó la falta de respuesta oficial y lanzó una dura crítica: “Vivimos en una anarquía donde todos hacen lo que quieran”. Además, mencionó directamente a un docente al que identificó como presunto agresor y afirmó que “los hijos del poder están amparados”.
Denuncia y respuesta judicial
Castro confirmó que formalizó la denuncia penal y se constituyó como querellante en la causa. “No vamos a perder pisadas porque ya no puedo dejar que pasen estas cosas”, dijo.
Respecto de la respuesta judicial, señaló que las medidas fueron inmediatas: “Ese mismo lunes la Justicia mandó un comparendo, donde tenían prohibido acercarse a mi sector, a mi lugar de trabajo”. Tras esa intervención, contó que notó cambios concretos. “Por primera vez en muchos años pudimos dormir tranquilos. Sin ruido, sin moto, sin gente yendo y viniendo a la madrugada”, aseguró.
Para Castro, el conflicto tiene un impacto directo sobre la actividad turística de Fiambalá, uno de los principales destinos de Catamarca. La empresaria remarcó que la ciudad recibe visitantes durante todo el año y que episodios como el denunciado deterioran la experiencia de quienes eligen el destino y ponen en riesgo la fuente de trabajo de los prestadores locales.
“Esto se tiene que verbalizar, esto se tiene que expresar y se tiene que saber que acá pasan estas cosas”, concluyó Castro durante la entrevista que brindó en Radio El Esquiú 95.3, en el programa La Mañana de El Esquiú.
La denuncia sigue su curso en la Justicia provincial mientras Castro espera que las restricciones de acercamiento se mantengan y que los organismos de control municipales empiecen a dar respuesta a los reclamos que, según dijo, los prestadores turísticos vienen haciendo desde hace años.