La alerta naranja en Catamarca anunciada para este miércoles vuelve a poner en el centro de la escena la capacidad de respuesta de las autoridades provinciales frente a un temporal que ya afecta a la cordillera. Este martes rige una alerta amarilla por nevadas y vientos intensos, pero el Servicio Meteorológico Nacional anticipó un agravamiento de las condiciones, con acumulaciones de nieve que podrían llegar hasta un metro y ráfagas superiores a los 100 kilómetros por hora.
El aviso alcanza principalmente a sectores cordilleranos de Antofagasta de la Sierra y Tinogasta, además de zonas de La Rioja, San Juan y Mendoza. Durante la jornada se esperan nevadas persistentes, con acumulaciones de entre 25 y 50 centímetros, aunque los registros podrían ser superiores en determinados puntos. A esto se suman fuertes vientos, reducción de visibilidad y la posibilidad de formación de viento blanco, una combinación especialmente riesgosa para quienes deben circular por caminos de alta montaña.
El agravamiento previsto para el miércoles incrementa las exigencias sobre el Gobierno de Raúl Jalil, particularmente en materia de prevención, asistencia y coordinación de los organismos provinciales. El SMN anticipó nevadas de variada intensidad, algunas fuertes, con acumulaciones que podrían ubicarse entre 50 y 100 centímetros, además de fuertes ráfagas y una marcada reducción de la visibilidad.
Alerta naranja en Catamarca: un desafío para la gestión de Raúl Jalil
La situación requiere especial atención sobre las rutas y caminos de las zonas cordilleranas, donde las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente. El antecedente de turistas y viajeros que quedaron atrapados recientemente por la nieve en sectores de alta montaña también vuelve más relevante la necesidad de contar con información precisa y mecanismos de asistencia preparados frente a una eventual emergencia.
El propio organismo meteorológico recomendó evitar actividades al aire libre, circular únicamente con vehículos preparados para hielo y nieve y extremar las precauciones durante los desplazamientos. También aconsejó permanecer dentro del vehículo si el temporal sorprende durante un viaje y no intentar alejarse caminando de la zona afectada. Son advertencias que adquieren especial importancia en una provincia con amplios sectores de alta montaña y localidades alejadas de los principales centros urbanos.
Para la administración provincial, el desafío no pasa únicamente por comunicar la alerta, sino por garantizar que las recomendaciones lleguen a las personas que se encuentran en las áreas afectadas y que los organismos encargados de la seguridad, salud, vialidad y asistencia puedan actuar de manera coordinada. La alerta naranja en Catamarca obliga a extremar la planificación ante posibles cortes de caminos, aislamiento de pobladores y dificultades para el traslado de personas.
Otro aspecto señalado por el SMN es la necesidad de contar con elementos básicos ante una emergencia, como agua, alimentos, linterna, radio, documentación y teléfono, además de mantener informada a la población mediante los canales oficiales. En los hogares también se recomienda retirar periódicamente la nieve acumulada en los techos y ventilar los ambientes y vehículos para evitar la acumulación de monóxido de carbono.
El temporal también plantea un problema para la actividad turística y productiva de la cordillera catamarqueña. Las zonas de Antofagasta de la Sierra y Tinogasta concentran circulación de visitantes, trabajadores y pobladores que dependen de caminos transitables para movilizarse. Frente a un fenómeno que podría dejar hasta un metro de nieve, cualquier demora en la asistencia o falta de información puede aumentar los riesgos.
La alerta naranja en Catamarca será, en definitiva, una nueva prueba para la capacidad de prevención y respuesta del Estado provincial. El pronóstico está definido y las recomendaciones ya fueron difundidas por el SMN. Ahora el foco estará puesto en cómo responden los organismos locales ante la evolución del temporal y en si la provincia logra evitar que las condiciones extremas se conviertan en situaciones de aislamiento, accidentes o emergencias que podrían haberse prevenido.










