La protesta de trabajadores del CONICET en Catamarca volvió a instalar en la agenda pública la discusión sobre el financiamiento de la ciencia y el impacto de las políticas de ajuste del Gobierno nacional. Investigadores, docentes universitarios y otros sectores vinculados con el sistema científico se movilizaron este miércoles en la ciudad capital para expresar su rechazo al desfinanciamiento que, según denunciaron, atraviesa al sector.
La manifestación se desarrolló desde las 11 en la sede ubicada en la esquina de Prado y Maipú, en el marco de una jornada de protesta realizada simultáneamente en distintos puntos del país. Bajo la consigna “Ponete la camiseta”, los trabajadores asistieron con camisetas de la Selección Argentina para visibilizar su reclamo por la continuidad del financiamiento público destinado a la investigación y al desarrollo tecnológico.
La convocatoria no estuvo limitada a los trabajadores del CONICET en Catamarca. También participaron integrantes de la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de Catamarca, la Federación de Docentes de las Universidades y agrupaciones de jubilados autoconvocados. La presencia de distintos sectores buscó ampliar el alcance de un reclamo que los manifestantes vinculan directamente con el modelo de financiamiento del sistema científico nacional.
CONICET en Catamarca: el reclamo por la ciencia y el financiamiento público
Durante la jornada, el docente de la UNCa e investigador principal del CONICET Marcos Quesada sostuvo que la movilización tenía como objetivo expresar el rechazo al desfinanciamiento del sistema científico nacional. Según manifestó, la protesta no se limita a una discusión salarial o sectorial, sino que plantea una preocupación más amplia respecto del sostenimiento de bienes que consideran estratégicos para el país.
El planteo adquiere particular relevancia en Catamarca, una provincia que también depende de la generación de conocimiento para abordar desafíos vinculados con sus recursos naturales, la producción, la actividad agropecuaria, la minería, el ambiente y el desarrollo tecnológico. En ese contexto, el debilitamiento de las estructuras científicas genera interrogantes sobre la capacidad futura para producir investigaciones y conocimiento desde las universidades y organismos públicos.
La protesta también expone una discusión política de fondo. Mientras el Gobierno nacional sostiene una política de fuerte control del gasto público, los trabajadores científicos cuestionan que el ajuste alcance a organismos y estructuras vinculadas con la investigación. La controversia gira, en buena medida, alrededor de qué áreas deben considerarse prioritarias cuando se busca reducir el gasto estatal y cuáles son las consecuencias de reducir recursos destinados a la ciencia.
En el caso de Catamarca, el reclamo tiene además una dimensión territorial. La actividad científica no se concentra únicamente en Buenos Aires y los grandes centros urbanos: las universidades y los organismos de investigación tienen presencia en las provincias y desarrollan trabajos relacionados con las características particulares de cada región. Para el sector movilizado, sostener esas capacidades resulta fundamental para evitar una mayor dependencia de conocimientos producidos fuera del territorio.
La protesta deja así planteada una pregunta que excede al conflicto puntual: qué lugar ocupará la ciencia pública en el modelo de país que se está construyendo. Los trabajadores del CONICET y docentes que participaron de la movilización consideran que el financiamiento estatal es indispensable para garantizar la continuidad de investigaciones y capacidades profesionales. El reclamo, por lo tanto, no se presenta únicamente como una demanda sectorial, sino como una discusión sobre las prioridades del Estado.
El episodio también marca una diferencia respecto de las críticas que habitualmente recaen sobre el Gobierno de Raúl Jalil, ya que en esta oportunidad el cuestionamiento difundido por los manifestantes estuvo dirigido principalmente contra las políticas del Ejecutivo nacional. Por eso, no corresponde atribuir al Gobierno de Catamarca las decisiones presupuestarias nacionales denunciadas durante la protesta. Sí queda abierto, en cambio, el debate sobre qué posición adoptará la provincia frente al futuro del sistema científico y tecnológico y qué políticas propias puede impulsar para preservar y fortalecer esas capacidades.










