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UDA rechazó la paritaria por considerarla una “propuesta extorsiva” y se multiplican los reclamos docentes en Catamarca

UDA cuestionó el acuerdo salarial y reclamó por salarios, titularizaciones, infraestructura y programas educativos durante una protesta en la capital provincial.

La Unión de Docentes Argentinos (UDA), seccional Catamarca, llevó adelante una visibilización pública mediante un “semaforazo” en pleno centro capitalino para exponer el profundo malestar que atraviesa la educación pública provincial. La protesta, concretada en la intersección de Rivadavia y Zurita, apuntó a explicitar el deterioro del poder adquisitivo del sector y los recortes en programas fundamentales de apoyo escolar y becas estudiantiles. Las severas críticas gremiales apuntan de forma directa a la conducción que encabeza el gobernador Raúl Jalil por la falta de respuestas salariales y edilicias adecuadas.

Durante la manifestación, la vocal del gremio docente, Estela Urueña, advirtió que la brecha educativa se profundiza de manera alarmante entre quienes pueden acceder a una formación privada y los alumnos de los establecimientos públicos. Desde el sector sindical señalaron que la política de ajuste sobre los programas comunitarios compromete de manera directa la continuidad pedagógica de los estudiantes de menores recursos. Este escenario de desfinanciamiento permanente sobre las escuelas estatales genera un contexto fuertemente criticado por las comunidades escolares.

Asimismo, la representación gremial cuestionó las contradicciones oficiales en la modernización administrativa impulsada por la provincia. Si bien la UDA respaldó la implementación de sistemas digitales para agilizar la opción de cargos y horas cátedra, exigió la misma celeridad para saldar las deudas salariales acumuladas con los trabajadores. La coexistencia de plataformas digitales eficientes para la asignación de tareas junto a una persistente mora en el pago de haberes atrasados constituye un manejo administrativo altamente discutido.

La denuncia por “condicionamientos” en la paritaria salarial y los atrasos del Gobierno de Catamarca

En el plano de las negociaciones paritarias, la dirigencia de UDA ratificó su absoluto rechazo al último acuerdo salarial firmado por otros espacios sindicales, al calificar la negociación oficial como una “propuesta extorsiva”. Según denunció la referente del gremio, el Gobierno de Catamarca condicionó la recomposición de los haberes a la estabilidad laboral de los trabajadores de la educación. Las autoridades provinciales habrían exigido la aceptación del esquema salarial como requisito para avanzar con los procesos de titularización, vulnerando un derecho laboral adquirido.

La exigencia gubernamental de supeditar la titularización docente a la pauta salarial incrementó la tensión en las escuelas públicas, donde miles de educadores aún aguardan la publicación de las listas definitivas. Las críticas gremiales remarcan que la estabilidad en el cargo representa una obligación constitucional del Estado que no debe utilizarse como herramienta de presión económica. Esta metodología de negociación empleada por el Gobierno de Catamarca desató duros cuestionamientos de las bases docentes, que exigen el cese de condicionamientos sobre sus derechos.

Frente a este marco restrictivo y considerando la vigencia del Decreto 340 de 2025 nacional que declaró a la educación como servicio esencial, el gremio resolvió adoptar la modalidad de “semaforazo” en lugar de convocar a medidas de fuerza tradicionales. La estrategia de entregar folletos y exhibir pancartas durante los semáforos en rojo buscó garantizar el dictado de clases y evitar que las autoridades apliquen descuentos salariales por días de huelga. Sin embargo, la resolución de protestar en la vía pública demuestra la persistencia de un conflicto social que lejos está de solucionarse.

De esta manera, el reclamo de los educadores expone un escenario de creciente conflictividad donde la falta de salarios dignos, el deterioro de los edificios escolares y las demoras en los pagos devienen en una crisis estructural. La postura intransigente en las mesas de negociación y la postergación de las listas de titularización continúan minando la relación con el sector educativo. Mientras las demandas salariales e infraestructura sigan desatendidas, la tensión en la educación pública mantendrá su rumbo ascendente.