El Gobierno de Catamarca decidió destinar $6.000 millones durante dos meses para subsidiar el costo de la energía y reducir el impacto de las facturas que recibieron usuarios residenciales y empresas. La medida fue anunciada por el gobernador Raúl Jalil después de los planteos generados por los fuertes montos de las boletas y contempla una asistencia de aproximadamente $17.500 a $17.800 por factura para determinados usuarios residenciales.
El anuncio expone una situación que el propio Gobierno provincial reconoce como compleja: mientras la administración sostiene que Catamarca no fija el precio mayorista de la energía, debe utilizar recursos propios para amortiguar el impacto que ese costo tiene sobre los hogares y el sector productivo. Jalil explicó que el monto que la empresa EC Sapem debe pagar a Cammesa pasó de $11.234 millones en enero a $17.329 millones en julio, un incremento del 55%. Frente a esa suba, la Provincia resolvió aportar $3.000 millones mensuales para reducir el costo de la energía que afronta la distribuidora.
La decisión representa un desembolso significativo de fondos públicos y abre una discusión sobre la capacidad del Estado provincial para responder ante aumentos que, según la explicación oficial, no dependen directamente de la administración local. El Gobierno de Catamarca quedó obligado a intervenir con recursos propios para contener una situación que afecta tanto a usuarios residenciales como a sectores industriales. La medida, por ahora, tendrá una duración limitada de dos meses y apunta a reducir el impacto inmediato de las facturas.
Catamarca subsidio de luz y el costo de sostener la asistencia
El esquema anunciado por Raúl Jalil no alcanzará de manera general a todos los usuarios. Según explicó la gerente comercial de EC Sapem, Marcela Molina, en el caso residencial el beneficio será para personas identificadas dentro de sectores de vulnerabilidad que hayan registrado consumos superiores a su media habitual durante el período correspondiente. La bonificación se aplicará automáticamente mediante notas de crédito en las facturas y tendrá una estimación de entre $17.500 y $17.800 por boleta.
Para las industrias, en tanto, el mecanismo será diferente. La Provincia aplicará una bonificación sobre determinados cargos estabilizados con el objetivo de amortiguar incrementos nacionales que, en algunos casos, superaron el 150%. El dato permite dimensionar la presión que enfrenta el sector productivo y explica por qué la asistencia oficial no se limita a los usuarios residenciales. Al mismo tiempo, plantea el interrogante sobre cuánto tiempo puede sostenerse una política de subsidios provinciales frente a un esquema de costos que el propio Gobierno atribuye fundamentalmente al sistema eléctrico nacional.
Jalil también volvió a plantear una discusión que excede a la administración provincial: la creación de una tarifa diferenciada para zonas cálidas y muy cálidas. La propuesta de los gobernadores del Norte Grande busca elevar los límites de consumo subsidiado durante los meses de mayor temperatura. Para las zonas muy cálidas se propone pasar de 300 a 550 kilovatios entre octubre y abril, mientras que para las zonas cálidas el planteo es aumentar de 150 a 300 kilovatios. La iniciativa todavía aparece como una propuesta y no como una solución vigente para los usuarios catamarqueños.
El punto central de la discusión es que Catamarca debe utilizar fondos provinciales para reducir una factura cuyo componente mayorista no controla. El Gobierno sostiene que EC Sapem se ocupa de la distribución y que el precio de la energía es determinado dentro del sistema administrado por Cammesa. Sin embargo, para el usuario esa distinción no elimina el problema: el aumento termina reflejándose en la boleta y la respuesta inmediata consiste en una asistencia financiada con recursos públicos.
La medida también obliga a observar qué ocurrirá una vez finalizados los dos meses de subsidio. El Gobierno anunció $6.000 millones para esta etapa, pero el propio esquema presentado vincula el problema con una suba sostenida del costo energético y con la necesidad de modificar el sistema de subsidios nacionales para las regiones de temperaturas elevadas. El desafío para Catamarca no queda limitado a reducir las próximas facturas, sino a encontrar una solución que permita evitar que la asistencia extraordinaria se convierta en la única herramienta disponible frente a futuros aumentos. Mientras tanto, la Provincia apuesta a contener el impacto inmediato y a que avance a nivel nacional una respuesta específica para las zonas cálidas.