Una seguidilla de allanamientos judiciales volvió a exhibir las dificultades estatales para frenar el robo de vehículos en Catamarca. Brigadas de la División Investigaciones de la Policía provincial concretaron registros simultáneos en barriadas de la Capital y Valle Viejo, logrando recuperar unidades que habían sido completamente desmanteladas en el interior de viviendas particulares tras ser sustraídas a vecinos durante episodios de inseguridad callejera.
Las medidas de inspección domiciliaria tuvieron como epicentro inmuebles ubicados en el barrio La Esperanza y en el complejo habitacional de las 40 Viviendas, en jurisdicción chacarera. En esas propiedades, los agentes descubrieron rodados desarmados listos para la comercialización ilegal de repuestos, los cuales correspondían a hechos delictivos denunciados previamente por dos hombres en las sedes de las Unidades Judiciales N° 5 y N° 10.
El rastrillaje policial se extendió además hacia un descampado situado en la localidad de Santa Rosa, dentro del ejido municipal de Valle Viejo. En ese terreno baldío, los uniformados hallaron abandonada una motocicleta de 150 centímetros cúbicos, marca Motomel Skua, vehículo que presentaba pedido de secuestro vigente en el Precinto Judicial N° 10 y que formaba parte del mismo circuito delictivo investigado.
Todos los rodados y las piezas recuperadas fueron trasladados a las dependencias policiales, quedando a disposición de la magistratura de turno del fuero penal provincial. Desde la fiscalía interviniente se libraron pericias técnicas sobre las numeraciones registrales de cuadros y motores para determinar las identidades de quienes operaban los puntos de desarme.
Desarmaderos domésticos, demoras de patrullaje y la queja ciudadana en los barrios
La constante aparición de rodados reducidos en sectores residenciales expone la lentitud de las políticas disuasivas del Ministerio de Seguridad y la fuerza policial. Mientras los anuncios gubernamentales de la gestión de Raúl Jalil insisten en destacar la operatividad de los controles callejeros, los damnificados remarcan que la acción de los uniformados se limita a actuar luego de consumados los robos y el desguace, sin lograr neutralizar las sustracciones cotidianas en la vía pública.
A este panorama se suma el descontento de los usuarios ante los operativos vehiculares estáticos, donde se retienen decenas de motocicletas por faltas administrativas menores o falta de casco reglamentario en corralones colapsados. Conductores y organizaciones vecinales advierten sobre este desfasaje de prioridades, subrayando que mientras se sanciona a trabajadores por infracciones de tránsito, las bandas dedicadas al desguace operan con celeridad para cortar las motos sustraídas en cuestión de horas.
Los procedimientos ejecutados en los departamentos de la zona metropolitana ponen al descubierto las secuelas del robo de vehículos en Catamarca. Con piezas mecánicas descubiertas en casas de familia, motovehículos ocultos en baldíos periféricos y un esquema de patrullaje que llega a destiempo para salvar el patrimonio de las víctimas, la seguridad provincial enfrenta el reto de articular medidas preventivas reales que frenen la proliferación de desarmaderos clandestinos.