Un siniestro de considerables proporciones desatado durante la madrugada en la zona norte capitalina reactivó el debate sobre los incendios de pastizales en Catamarca. Una dotación del cuerpo de bomberos debió intervenir de urgencia sobre la avenida América Latina para contener un frente ígneo de rápida propagación que amenazaba con expandirse hacia sectores urbanizados, en un contexto marcado por la sequedad del terreno y la falta de desmalezamiento preventivo en baldíos.
De acuerdo con las primeras evaluaciones recabadas en el lugar, las autoridades policiales y judiciales investigan la hipótesis de una quema intencional. La presencia de vegetación seca facilitó el avance descontrolado de las llamas a lo largo del trazado vial, obligando a los brigadistas a desplegar maniobras de sofocación y extensas tareas de enfriamiento para impedir que los focos subterráneos volvieran a cobrar fuerza con el viento matinal.
Pese al esfuerzo del personal que combatió el fuego en plena noche, el episodio expone la vulnerabilidad de las áreas periurbanas frente al fuego. Vecinos del sector norte señalaron que la acumulación de pasto seco en terrenos sin mantenimiento municipal ni provincial transforma a los márgenes de avenidas y descampados en reservorios de combustible inflamable, elevando el peligro para las viviendas linderas ante la ausencia de cortafuegos adecuados.
La recurrencia de estos episodios en el Valle Central deja al descubierto la falta de políticas sancionatorias efectivas contra las quemas no autorizadas. A pesar de las ordenanzas y normativas vigentes que prohíben iniciar fuego en áreas abiertas, los organismos de fiscalización no aplican multas ejemplares ni logran identificar a los causantes, favoreciendo conductas negligentes o delictivas que ponen en riesgo la seguridad de la comunidad.
Escasez de equipamiento en cuarteles, pastizales sin desmalezar y reclamos a la Provincia
La situación interpela directamente a las áreas de Defensa Civil y a las carteras de Seguridad del gobierno de Raúl Jalil. Representantes comunitarios denuncian de manera insistente que los cuarteles de bomberos y brigadas de combate operan con escaso personal para cubrir guardias nocturnas simultáneas, una limitación operativa crítica ante temporadas climáticas de prolongada sequía donde cualquier foco menor puede derivar en un siniestro incontrolable.
A ese déficit operativo se suma la falta de coordinación interjurisdiccional para exigir a propietarios de grandes predios el desmalezado obligatorio de sus parcelas. La desidia administrativa permite que franjas enteras de terrenos públicos y privados permanezcan abandonadas durante meses, convirtiendo a corredores transitados como América Latina en potenciales trampas de fuego sin intervención estatal previa.
El operativo desarrollado durante la madrugada confirma la urgencia de diseñar un plan estructural contra los incendios de pastizales en Catamarca. Con una época de sequedad que incrementa las posibilidades de propagación y bomberos que deben redoblar esfuerzos para suplir la falta de prevención oficial, los vecinos de la Capital demandan cuadrillas continuas de limpieza y patrullajes de control ambiental para resguardar sus barrios antes de que las llamas provoquen daños irreparables.










