Las proyecciones sobre la prolongación de los eventos climáticos extremos encendieron las alarmas ante el impacto de El Niño en Catamarca. Informes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y de Naciones Unidas advirtieron que la fase cálida del fenómeno podría mantenerse activa hasta febrero de 2027 con una intensidad muy fuerte, mientras el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estimó un 100% de probabilidad de continuidad durante la primavera, amenazando con precipitaciones torrenciales y secuelas socioeconómicas severas en la región.
Especialistas del Centro Argentino de Meteorólogos explicaron que el calentamiento anómalo del océano Pacífico altera los patrones de circulación global, generando eventos meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos. Para el Noroeste argentino, este comportamiento atmosférico anticipa tormentas de gran magnitud y variaciones drásticas en los regímenes de lluvia, un escenario que pone bajo examen directo la capacidad de drenaje y contención de las cuencas locales.
La advertencia meteorológica encuentra a los valles y quebradas provinciales en un estado de marcada fragilidad. Pobladores de distintos municipios vienen advirtiendo sobre el taponamiento de rejillas pluviales, arroyos urbanos atestados de basura que desbordan con facilidad y canales de riego secundarios que no reciben tareas de dragado oportunas, factores que multiplican el riesgo de anegamientos ante cualquier frente de tormenta prolongado.
A este cuadro de vulnerabilidad hídrica se suma la inestabilidad de las laderas en los corredores cordilleranos y turísticos. La reciente caída de material sobre la calzada en la Quebrada de La Cébila y los deslizamientos en cuestas pronunciadas ratifican que los caminos provinciales carecen de infraestructura de defensa suficiente, quedando expuestos a cortes totales frente a crecidas repentinas de ríos y torrentes de montaña.
Cuencas sin defensas, canales colmatados y retraso en las obras hídricas
Este panorama interpela de lleno las previsiones del Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente bajo la gestión de Raúl Jalil. Organizaciones productivas y vecinales cuestionan que, mientras los organismos científicos internacionales avisan con meses de anticipación sobre la gravedad del ciclo húmedo, el Gobierno provincial no activó planes masivos de mantenimiento en defensas de ríos ni financió obras de encauzamiento para resguardar a los pequeños productores agropecuarios.
La falta de inversiones preventivas profundiza la preocupación de los sectores agrícolas y ganaderos del interior. Los productores de localidades como Los Varela y Santa Rosa recuerdan que los excesos hídricos no solo anegan parcelas cultivadas y dañan caminos rurales, sino que además generan pérdidas millonarias en el ganado al aislar parajes enteros que quedan desprovistos de asistencia sanitaria y logística básica.
La confirmación científica de que el ciclo húmedo persistirá durante los próximos años deja al descubierto los riesgos de El Niño en Catamarca. Con advertencias de precipitaciones extremas sobre el territorio y un esquema oficial que improvisa contenciones tras las crecidas de los ríos, la comunidad exige que el Estado ejecute de inmediato obras de dragado y protección en cuencas críticas para evitar catástrofes evitables.