El registro de movimientos telúricos en el interior provincial reactivó las demandas en torno a la prevención sísmica en Catamarca. Durante las primeras horas de este viernes, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) constató dos eventos en las regiones de la Puna y el oeste, encendiendo la preocupación vecinal en zonas donde la infraestructura edilicia histórica y las escuelas rurales carecen de mantenimiento estructural y controles sismorresistentes periódicos.
El primer evento se produjo a las 02:09 con epicentro localizado a 28 kilómetros al sudeste de la ciudad de Tinogasta y a 79 kilómetros al sudoeste de Belén. El temblor alcanzó una magnitud de 2.5 en la escala de Richter y se originó a 140 kilómetros de profundidad, lo que atenuó la vibración en la superficie y evitó daños en las viviendas de adobe del distrito.
Casi tres horas después, a las 04:56, un segundo fenómeno de mayor intensidad sacudió el departamento Antofagasta de la Sierra. Este movimiento alcanzó una magnitud de 3.4 y se ubicó a 67 kilómetros al este de la villa cabecera, presentando una profundidad de apenas 15 kilómetros, lo que categorizó al evento como un temblor netamente superficial con fuerte impacto perceptivo en las comunidades originarias.
Pobladores y referentes del oeste advierten con inquietud que estos episodios se reiteran sobre un territorio geológicamente inestable sin que existan planes de contingencia visibles. Los vecinos señalan que las postas sanitarias y los establecimientos educativos de la Puna no realizan simulacros formales de evacuación ni cuentan con cartelería de emergencia actualizada frente a contingencias telúricas.
Vulnerabilidad edilicia en la Puna y falta de inversión de Raúl Jalil
La reiteración de sacudidas en zonas mineras reaviva los cuestionamientos hacia la administración comandada por el gobernador Raúl Jalil. Comunidades puneñas reprochan que el Ministerio de Seguridad y la Dirección Provincial de Defensa Civil no mantengan delegaciones equipadas en Antofagasta de la Sierra, dejando a los pobladores aislados sin herramientas de respuesta inmediata ante eventuales derrumbes viales o cortes en las rutas cordilleranas.
A esta desatención operativa se añade la precariedad de las construcciones estatales en las localidades de altura. Docentes y trabajadores comunales denuncian que los edificios públicos acumulan rajaduras crónicas en paredes y techos, mientras el Ejecutivo provincial prioriza presupuestos para eventos en la Capital y posterga la adecuación estructural de los destacamentos del interior profundo.
Los recientes temblores confirmados por el INPRES ratifican el atraso en los esquemas de prevención sísmica en Catamarca. Frente al impacto recurrente de sismos superficiales en las poblaciones más vulnerables, los habitantes del oeste exigen que los organismos provinciales ejecuten relevamientos edilicios urgentes y doten de equipamiento de socorro a los municipios de la cordillera.










