La inminente llegada de tormentas intensas bajo el fenómeno de El Niño reactivó la discusión sobre la temporada de lluvias en Catamarca. La Secretaría de Salud de la Capital solicitó públicamente a los vecinos que limpien techos, desagües y canaletas particulares, además de retirar áridos y escombros de las veredas, trasladando el foco de la prevención a los hogares antes del inicio de las precipitaciones previstas como severas por el Servicio Meteorológico Nacional.
A través de Radio El Esquiú, la secretaria municipal Ana Fernanda Lagoria pidió evaluar de forma doméstica las condiciones edilicias y despejar la vía pública de materiales de construcción que bloqueen el agua. La funcionaria adelantó que cuadrillas de inspectores recorrerán las arterias barriales para controlar infracciones y remarcó la importancia de prestar atención a las alertas meteorológicas amarillas y naranjas emitidas para el trimestre actual.
Sin embargo, el mensaje oficial generó malestar entre frentistas de diversas barriadas del Valle Central que padecen inundaciones crónicas año tras año. Vecinos autoconvocados cuestionaron que las autoridades comunales pongan la carga preventiva sobre las familias mientras los canales aliviadores, zanjas a cielo abierto y bocas de tormenta de la ciudad continúan tapados de sedimentos y basura por falta de limpieza operativa regular.
El pronóstico oficial anticipa un trimestre con impacto de El Niño catalogado entre fuerte y muy fuerte para la región. Esta perspectiva climática encendió las alarmas en sectores periféricos donde el drenaje pluvial resulta insuficiente, convirtiendo calles de tierra en torrentes intransitables cada vez que se desata una precipitación de mediana intensidad.
Desagües colapsados y cuestionamientos a la gestión de Raúl Jalil
La falta de obras de infraestructura estructural en los ríos urbanos reavivó los reclamos hacia el gobernador Raúl Jalil. Distintos frentes comunitarios denuncian que el Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente de la provincia no ejecuta tareas de dragado profundo ni encauzamiento en los afluentes que bajan de las serranías, dejando expuestos a los asentamientos ribereños ante crecidas repentinas.
A esta inacción hidráulica se añade la descoordinación entre los organismos provinciales de Defensa Civil y las áreas de saneamiento comunales. Referentes territoriales fustigan que el Gobierno provincial priorice anuncios de eventos protocolares en lugar de financiar colectores pluviales de gran porte que eviten el desborde cloacal y el anegamiento en los barrios más postergados de la Capital.
Las advertencias inspectivas a los domicilios exponen las deudas de fondo frente a la temporada de lluvias en Catamarca. Con una población a la que se le exige despejar canaletas bajo apercibimiento de multas y una red pluvial metropolitana sin mantenimiento estructural, la ciudadanía reclama obras hidráulicas de fondo y planes de contingencia reales para no quedar bajo el agua ante el primer temporal.