La falta de definiciones inmediatas sobre la asistencia financiera reavivó el malestar social en torno a los créditos personales en Catamarca. Tras semanas de expectativas generadas por anuncios oficiales para paliar el endeudamiento de las familias trabajadoras, el titular de la Caja de Crédito y Prestaciones provincial (CAPRESCA), Hugo Aybar, confirmó que la nueva línea crediticia aún no cuenta con fecha cierta de implementación y estimó que recién podría ponerse en marcha antes de finalizar el año.
El funcionario provincial explicó que el organismo aún se encuentra diagramando los montos definitivos, las condiciones de otorgamiento y los requisitos documentales que demandará la operatoria. Según precisó Aybar, uno de los factores centrales que todavía evalúan los equipos técnicos es el nivel de mora previa que arrastran los potenciales solicitantes, una variable crítica que definirá el alcance real del programa y determinará quiénes quedarán excluidos del beneficio.
La demora anunciada por la entidad financiera estatal contrasta fuertemente con la urgencia económica que asfixia a miles de hogares asalariados en el territorio provincial. Mientras las dependencias gubernamentales dilatan las firmas técnicas y proyectan plazos hacia el último trimestre, empleados estatales y trabajadores del sector privado deben afrontar compromisos diarios sin contar con un canal crediticio a tasas accesibles que amortigüe la pérdida del poder adquisitivo.
Desde el organismo señalaron que, de forma paralela a este esquema individual, continúan gestionando fondeos orientados a PyMEs y sectores de la producción local mediante el Fondo de Garantías de la provincia. Sin embargo, referentes vecinales fustigan que los instrumentos de auxilio directo a los ingresos familiares queden rezagados en la agenda pública, postergando soluciones urgentes frente al vencimiento acumulado de facturas y obligaciones básicas.
Dilaciones oficiales y crecientes cuestionamientos a la gestión de Raúl Jalil
La postergación de estas herramientas crediticias reactivó las críticas hacia las promesas económicas del gobernador Raúl Jalil. Representantes gremiales fustigan que el mandatario provincial haya anticipado definiciones perentorias sobre salvatajes financieros para los empleados sobreendeudados, mientras los organismos ejecutores reconocen no tener cerrados los montos de asistencia ni el cronograma de adjudicación, convirtiendo los anuncios oficiales en meras expectativas sin concreción material en el corto plazo.
A estas demoras operativas se añade la falta de respuestas integrales para frenar la asfixia salarial de los trabajadores públicos. Dirigentes territoriales señalan que ofrecer refinanciaciones lejanas en el tiempo no resuelve el atraso crónico de los haberes docentes y estatales frente a la canasta básica, obligando a los catamarqueños a endeudarse con tasas usureras en el mercado informal mientras esperan que las entidades gubernamentales reglamenten sus programas crediticios.
La incertidumbre respecto a las fechas de lanzamiento expone las limitaciones que arrastra la oferta de créditos personales en Catamarca. Con una sociedad agobiada por el encarecimiento de la vida y familias que no pueden esperar a fin de año para costear sus gastos elementales, los sectores laborales exigen al Poder Ejecutivo provincial resoluciones administrativas inmediatas y programas financieros reales que atiendan la emergencia de los trabajadores sin más dilaciones burocráticas.










