La seguidilla de hechos delictivos violentos y operativos con secuestro de armamento agravaron la preocupación por la inseguridad en Catamarca. En las últimas horas de esta jornada, una seguidilla de episodios en el interior y la Capital expuso la falta de contención policial efectiva, desde el hallazgo de armas de fuego junto a estupefacientes en el este provincial hasta robos urbanos donde las víctimas debieron salir a recuperar sus vehículos por cuenta propia ante la inacción de las comisarías.
El escenario más alarmante se registró en Recreo, departamento La Paz, donde un allanamiento policial permitió desarticular un presunto búnker de venta de drogas que operaba con un revólver apto para el disparo y más de un kilo de marihuana. El hallazgo de armamento en una vivienda de zona residencial encendió las alarmas de los frentistas, quienes denuncian que los puestos de expendio clandestinos funcionan durante semanas sin prevención ni presencia disuasiva de patrulleros en las calles.
A este episodio armado en el interior se sumó el asalto a plena luz del día sufrido por un vecino en la zona sur de la Capital, a quien delincuentes le sustrajeron su motocicleta estacionada en la vereda. Pese a que las cámaras privadas registraron la maniobra y se radicó la denuncia penal formal, la Policía no activó rastrillajes de urgencia, obligando a los damnificados a internarse en descampados del sector norte para encontrar el rodado semidesmantelado entre las malezas.
La sumatoria de allanamientos con armas secuestradas y familias rastreando por mano propia sus bienes desató la indignación ciudadana en las barriadas populares. Los vecinos denuncian que las dependencias de seguridad operan como meras receptoras de trámites administrativos mientras los delincuentes actúan con total impunidad en la vía pública, dejando desprotegidos a los trabajadores y jóvenes de los distintos departamentos.
Falta de prevención y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La incapacidad de las fuerzas de seguridad para frenar el avance del delito reavivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios critican que el Ejecutivo provincial concentre el presupuesto en anuncios institucionales mientras desatiende la provisión básica de patrulleros, combustibles y equipamiento para las comisarías barriales, obligando a los vecinos a exponerse a situaciones de riesgo extremo para cuidar su patrimonio.
A este déficit operativo se suma la contradicción entre los discursos gubernamentales de modernización y la desprotección real en las calles del territorio. Dirigentes vecinales señalan que las autoridades no implementan corredores seguros ni controles cerrojo en los accesos clave, permitiendo la circulación de armas ilegales y la proliferación de aguantaderos en terrenos baldíos que la administración provincial no inspecciona ni custodia.
Los hechos delictivos constatados en esta jornada ratifican el repliegue del Estado ante la inseguridad en Catamarca. Con armas incautadas en zonas urbanas, víctimas obligadas a investigar por su cuenta y reclamos que se multiplican en los centros vecinales, la comunidad exige al Poder Ejecutivo provincial operativos permanentes y presencia policial real en los barrios para devolverle la tranquilidad a las familias.





