El cese de las llamas en el departamento Andalgalá trajo alivio pero volvió a exponer la vulnerabilidad ante los incendios en Catamarca. Tras varias jornadas continuas de tareas operativas en la localidad de Villavil, la Brigada de Prevención de Incendios Forestales confirmó que no quedan focos activos, mientras que en parajes como Vis Vis y Minas el fuego recién pudo ser sofocado gracias al alivio aportado por las lluvias recientes.
La intervención operativa demandó el esfuerzo conjunto de la dotación provincial y el cuerpo de Bomberos Voluntarios de Andalgalá, quienes debieron afrontar tareas complejas en zonas escarpadas. A su vez, los pobladores rurales de los puestos cordilleranos y los vecinos de Villavil tuvieron que colaborar de manera directa en las líneas de contención para resguardar viviendas, animales y áreas de pastoreo amenazadas por el avance del fuego.
Aunque las autoridades solicitaron a la comunidad evitar la quema de pastizales para impedir siniestros de gran magnitud, los pobladores del oeste señalaron el desamparo recurrente que enfrentan cada temporada. Las advertencias oficiales insisten en el riesgo ambiental y la pérdida material que generan estas prácticas, pero la falta de infraestructura hídrica y de equipamiento pesado en el interior provincial ralentiza las respuestas operativas de emergencia.
El hecho de que el control definitivo en los sectores más alejados dependiera en gran medida de precipitaciones climáticas encendió el debate sobre los planes provinciales de prevención. Productores locales remarcan que las cuadrillas trabajan con limitaciones logísticas evidentes en los accesos montañosos, dejando a los puesteros expuestos al avance del fuego mientras esperan la llegada de refuerzos desde los centros urbanos.
Falta de equipamiento forestal y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La demora en la contención de siniestros forestales reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ejecutivo provincial dilate inversiones en autobombas forestales y bases operativas permanentes en el oeste catamarqueño, priorizando gastos de propaganda mientras los cuerpos de bomberos voluntarios deben subsistir con equipamiento precario para cubrir departamentos de gran extensión territorial.
A este déficit preventivo se suma la contradicción entre los anuncios institucionales de preservación ambiental y el abandono operativo de las áreas rurales. Residentes del interior señalan que el Estado provincial carece de un sistema de alerta temprana eficiente y de patrullajes preventivos en zonas críticas, reaccionando únicamente cuando las llamas amenazan con desbordar las defensas naturales y alcanzar puestos habitados.
La recurrencia del fuego en los cerros andalgalenses ratifica la fragilidad del esquema de contención de los incendios en Catamarca. Con brigadistas al límite de su capacidad, vecinos combatiendo el fuego por cuenta propia y una temporada seca que recién comienza, la comunidad exige al Poder Ejecutivo provincial partidas presupuestarias urgentes para dotar de herramientas reales a quienes defienden el territorio.