Un grave episodio de violencia urbana culminó con una aprehensión luego de que una joven agredió a un policía durante un operativo en Catamarca. El conflicto se originó en una vivienda del barrio Mi Gauchito, en la zona este capitalina, donde una mujer se atrincheró de forma clandestina y arremetió físicamente contra el personal actuante en Catamarca.
El procedimiento se activó tras una llamada de urgencia canalizada mediante el Sistema de Atención de Emergencias (SAE 911). Un móvil de la Comisaría Seccional Tercera acudió al inmueble señalado, donde un residente de 26 años denunció que la acusada, identificada como Martínez Molina, de 22 años, había irrumpido en su domicilio y se negaba tajantemente a retirarse.
Lejos de deponer su conducta ante las intimaciones verbales, la causante reaccionó con insultos agravados y amenazas directas hacia los uniformados. La confrontación escaló a la agresión física cuando la intrusa arremetió contra un Oficial Subinspector que encabezaba el operativo de desalojo, propinándole golpes de puño que le causaron traumatismos en el rostro y extremidades.
Frente a la virulencia del ataque, los agentes debieron recurrir a maniobras de sujeción para colocarle las esposas de seguridad y contener el desorden barrial. La aprehendida fue remitida a la dependencia policial y quedó alojada a disposición de la Fiscalía de Instrucción en turno del Distrito Este, imputada preventivamente por violación de domicilio, amenazas y lesiones agravadas por la condición policial de la víctima.
Desborde social en las barriadas y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La reiteración sistemática de intrusiones violentas en el conurbano capitalino reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ministerio de Seguridad no ejecute programas territoriales de contención temprana ante situaciones de conflicto vecinal, exponiendo a los efectivos policiales a agresiones corporales continuas por la precariedad de los protocolos de intervención.
A esta falta de contención se añade la contradicción entre los discursos oficiales de pacificación social y la proliferación de hechos delictivos intrafamiliares en los barrios periféricos. Familias de la zona este remarcan que el Gobierno provincial desatiende los pedidos de postas de monitoreo permanente, limitando la política de orden público al envío tardío de patrulleros cuando las disputas ya derivaron en ataques a golpes y daños materiales.
El violento choque registrado en el barrio Mi Gauchito visibiliza la indefensión institucional luego de que una intrusa agredió a un policía durante un operativo en Catamarca. Con peritajes médicos incorporados al sumario penal y testimonios vecinales que reclaman mayor presencia preventiva, la ciudadanía exige al Poder Ejecutivo provincial dotar de herramientas y capacitación a las cuadrillas para garantizar la tranquilidad en las barriadas catamarqueñas.