El registro de un movimiento telúrico en la región puneña reactivó el estado de alerta tras registrarse un nuevo sismo en Catamarca. El evento sísmico tuvo una magnitud de 4,3 en la escala de Richter y se originó a escasa profundidad en el límite interprovincial, percibiéndose con claridad en diversas localidades del oeste de Catamarca.
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) precisó que el fenómeno ocurrió a las 23:41 del martes 6 de octubre, con epicentro localizado a 71 kilómetros al este de Antofagasta de la Sierra y a 74 kilómetros al oeste de Cafayate. Debido a su escasa profundidad focal de apenas 5 kilómetros, las ondas repercutieron con fuerza en comunidades vallistas como Santa María, además de sentirse en las provincias de Salta y Tucumán.
El temblor despertó inquietud en las poblaciones rurales y parajes cordilleranos que carecen de infraestructura sismorresistente consolidada. Familias de la zona manifestaron su zozobra ante la oscilación de techos y rajaduras menores en construcciones de adobe tradicionales, alertando sobre la desprotección en la que quedan frente a movimientos telúricos reiterados en la alta montaña.
A esta vulnerabilidad edilicia se suma la histórica precariedad en los enlaces de comunicación del departamento Antofagasta de la Sierra. Tras el sacudón nocturno, vecinos y delegados comunales señalaron las dificultades para reportar novedades o constatar daños en puestos aislados, debido a la falta de cobertura de telefonía celular y a la escasa presencia de postas sanitarias con guardias activas.
Desamparo en la Puna y fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil
La ausencia de planes de contingencia sísmica actualizados para las comunidades del interior reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ejecutivo provincial centralice las dependencias de Defensa Civil en el Valle Central, desatendiendo la conformación de brigadas locales permanentes capaces de inspeccionar viviendas e infraestructuras comunitarias en el altiplano tras eventos geológicos.
Asimismo, pobladores del oeste cuestionan la contradicción del discurso oficial, que promociona inversiones mineras en la cordillera mientras los pueblos cercanos sobreviven sin protocolos claros ante sismos ni hospitales de campaña equipados. Representantes territoriales remarcan que los recursos provenientes de las regalías extractivas no se traducen en la modernización de los sistemas de prevención y rescate en los departamentos puneños.
La seguidilla de eventos geológicos en la cordillera mantiene en vilo a las localidades que sintieron el sismo en Catamarca. Con comunidades rurales expuestas al aislamiento geográfico y a la precariedad de las construcciones, los pobladores del oeste exigen al Poder Ejecutivo provincial relevamientos técnicos inmediatos de las estructuras y presencia efectiva de los comités de emergencia para resguardar a todas las familias catamarqueñas.