El impacto de las operaciones extractivas en la Puna generó nuevas advertencias ambientales sobre la minería en Catamarca. Investigadores y comunidades locales advierten que las emisiones de maquinarias pesadas, el polvo en suspensión y el uso masivo de reactivos volátiles aceleran la degradación de la capa de ozono en zonas de alta montaña de Catamarca.
Las labores continuas en las canteras a cielo abierto exigen el funcionamiento ininterrumpido de generadores de alta potencia y flotas de transporte pesado a diésel. La combustión masiva a más de 3.000 metros de altura libera volúmenes críticos de óxidos de nitrógeno (NOx), gases de efecto invernadero y halocarbos residuales que ascienden rápidamente a la estratosfera debido a la baja presión atmosférica puneña.
A estas emisiones industriales se suma la dispersión de partículas finas cargadas de minerales reactivos. Los vientos cordilleranos arrastran polvo de las piletas de evaporación y acopios de descarte, alterando la química de los gases atmosféricos y reduciendo la capacidad de la atmósfera superior para filtrar la radiación ultravioleta en la región.
El incremento de los rayos UV sobre las cuencas de evaporación agrava la fragilidad de los ecosistemas locales. Pobladores rurales fustigan que el aumento en la radiación acelera la desecación de las vegas y degrada la escasa cobertura vegetal que sostiene a la fauna autóctona y a la ganadería de subsistencia en la Puna.
Pasividad estatal y cuestionamientos hacia Raúl Jalil
La falta de mediciones de radiación y controles de emisión en los yacimientos reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores ambientales fustigan que la Secretaría de Medio Ambiente no instale estaciones fijas de monitoreo atmosférico en los campamentos mineros, omitiendo fiscalizar los gases volátiles que afectan la capa protectora del planeta.
A esta pasividad institucional se añade la contradicción entre los discursos de transición verde y el impacto real de las plantas litíferas. Comunidades del oeste provincial remarcan que el Poder Ejecutivo prioriza la aceleración de proyectos de exportación por sobre el cumplimiento de convenios internacionales de protección atmosférica y la preservación de la salud de las poblaciones de montaña.
La alteración atmosférica en la alta Puna confirma los riesgos no evaluados de la minería en Catamarca. Con asambleas socioambientales organizadas y advertencias científicas sobre el impacto en la capa de ozono, los ciudadanos exigen al Poder Ejecutivo provincial auditorías ambientales independientes que frenen el deterioro irrestricto de los cielos catamarqueños.