Un principio de incendio en una unidad de pasajeros volvió a encender las alarmas sobre las condiciones de operatividad del servicio urbano en la Capital. El siniestro, registrado a metros del predio universitario, dejó al descubierto el alarmante estado del parque automotor y reavivó duras críticas contra los organismos provinciales encargados de la fiscalización del transporte público en Catamarca.
El hecho se produjo sobre la avenida Belgrano, en cercanías de la Universidad Nacional de Catamarca, cuando un neumático trasero de un colectivo de la empresa El Nene comenzó a incendiarse. La rápida propagación de humo en el interior de la unidad obligó al chofer y a los usuarios a intervenir de urgencia para extinguir las llamas con mangueras en Catamarca.
Pese a que el coche circulaba con su capacidad completa de pasajeros, afortunadamente todos los ocupantes lograron descender sin que se reportaran heridos. Sin embargo, el episodio generó momentos de tensión entre los transeúntes y expuso los riesgos permanentes a los que se ven expuestos los usuarios del servicio.
Este grave incidente se suma a los recientes operativos de control donde la Policía de la Provincia y las áreas viales secuestraron decenas de vehículos y unidades por graves falencias mecánicas. La acumulación de contravenciones y fallas de mantenimiento evidencia un cuadro de desidia en los controles técnicos obligatorios.
Deficiencias en los controles y severos reproches al Ministerio de Integración Regional
La reiteración de fallas mecánicas y siniestros en la vía pública reavivó los severos cuestionamientos de los usuarios hacia la Secretaría de Transporte. Fustigan que las dependencias provinciales otorguen subsidios a las empresas concesionarias sin exigir la renovación periódica de las flotas ni inspecciones mecánicas rigurosas en los talleres oficiales.
Asimismo, representantes vecinales criticaron la falta de sanciones efectivas hacia las líneas urbanas que prestan servicio en condiciones deficientes. Cuestionan que el Gobierno provincial mantenga un rol pasivo frente al deterioro del sistema, limitando la intervención oficial a la fiscalización de papelería en lugar de garantizar la seguridad física de los transeúntes.
La fragilidad del sistema de colectivos y la constante exposición al peligro mantienen en estado de alerta a los usuarios del Gran Catamarca. Ante la gravedad de los hechos, la comunidad exige auditorías urgentes a las concesionarias para evitar tragedias mayores en el transporte público en Catamarca.





