Las reiteradas fallas en la efectividad de las medidas cautelares y la falta de mecanismos estatales de custodia directa volvieron a poner en debate el nivel de resguardo que reciben las víctimas en el interior provincial. Diversas agrupaciones sociales cuestionaron los severos riesgos que enfrentan las denunciantes ante la constante violencia de género en Catamarca.
La polémica se renovó tras confirmarse la elevación a juicio de una causa en Tinogasta ordenada por el fiscal de la Quinta Circunscripción Judicial, Luis Jorge del Valle Barros Risatti. La acusación comprende los delitos de lesiones leves doblemente calificadas por el vínculo y en contexto de violencia de género, en concurso real con dos hechos de desobediencia judicial en Catamarca.
El expediente judicial acumula graves episodios ocurridos desde junio de 2023, cuando el imputado agredió verbal y físicamente a su pareja dentro de un automóvil y la arrastró en la vía pública con el vehículo en marcha. Pese a contar con peritajes médicos e informes psicológicos que constataron las lesiones, las agresiones no se detuvieron.
Apenas días después de la primera denuncia, el 4 de julio de 2023, el sujeto violó las restricciones de acercamiento e interrumpió la marcha de la víctima en la vía pública. Asimismo, en enero de 2026, el acusado reincidió al presentarse en el domicilio particular de la mujer para insultarla e intentar golpearla nuevamente.
Ineficacia en las restricciones e intensos reproches a la Justicia
Las mayores observaciones de los colectivos de derechos humanos apuntaron contra el funcionamiento del sistema judicial y el Ministerio de Seguridad por no garantizar perímetros de exclusión efectivos mediante monitoreo electrónico. Cuestionan que los agresores puedan violar impunemente los mandamientos judiciales en dos oportunidades antes de concretar la elevación a juicio.
De igual manera, referentes comunitarios del oeste provincial remarcaron que las medidas restrictivas en papel no impiden el acoso sistemático en los departamentos alejados de la Capital. Criticaron la escasez de consignas policiales permanentes y la falta de refugios territoriales para mujeres que sufren persecuciones continuas en sus propios hogares.
La reiterada desobediencia judicial frente a causas por agresiones graves mantiene en extrema inquietud a los pobladores del interior. Ante la desprotección comunitaria y la impunidad temporal con la que actúan los agresores, la sociedad exige respuestas de fondo para prevenir la violencia de género en Catamarca.