La marcada distancia entre la narrativa oficial de ordenamiento fiscal y la dinámica cotidiana de la economía real volvió a situar la crisis social en el centro del debate público. El estancamiento de las ventas minoristas y el encarecimiento persistente de la canasta básica abrieron un complejo escenario para los hogares y los comercios del Valle Central, afectando de forma directa el consumo en Catamarca.
La drástica pérdida del poder adquisitivo de los salarios y haberes jubilatorios se tradujo en una retracción sistemática del gasto familiar. Ante el aumento continuo de las tarifas de los servicios públicos y la falta de liquidez en el circuito local, los consumidores redujeron la adquisición de bienes de primera necesidad, provocando un persistente enfriamiento de la actividad comercial en Catamarca.
Esta paralización del mercado interno impactó negativamente en la sustentabilidad de las pequeñas y medianas empresas comerciales de la provincia. La falta de demanda forzó a numerosos establecimientos a reducir horarios de atención, suspender personal o afrontar el cierre definitivo de sus persianas, acentuando la pérdida de fuentes de trabajo formales en la jurisdicción.
En paralelo, la brecha entre las metas financieras celebradas a nivel nacional y el deterioro de la calidad de vida en el territorio provincial generó severos cuestionamientos. El entramado productivo local advierte que el sostenimiento de un esquema basado en el torniquete monetario sin incentivos al crédito paraliza la economía real.
Caída del comercio e intensos reproches por el consumo en Catamarca
Las principales observaciones de los representantes de las pymes y el sector mercantil se dirigieron hacia la pasividad de las dependencias oficiales de Economía y Desarrollo Productivo. Cuestionan que el Gobierno no implemente herramientas locales de asistencia crediticia ni alivios fiscales específicos para reactivar el mercado interno y amortiguar el impacto del contexto recesivo nacional.
Asimismo, referentes del sector privado remarcaron que el desfinanciamiento de las áreas operativas clave y la pérdida de capacidad de compra de los asalariados ponen en riesgo la continuidad del comercio formal. Criticaron la falta de programas provinciales de contención que permitan dinamizar la actividad económica antes de que el daño sobre las pymes resulte irreversible.
El deterioro del tejido comercial y el sobreendeudamiento de las familias mantienen en incertidumbre a los trabajadores del circuito minorista. Ante la falta de respuestas oficiales para estimular la demanda interna, los sectores productivos exigen medidas urgentes para recomponer el poder de compra y frenar la caída del consumo en Catamarca.