El desplome de las ventas, la presión tarifaria y el contrabando desataron una profunda crisis operativa en las pymes y locales del centro provincial. Los referentes del sector advirtieron que los altos costos de servicios y alquileres provocan la persiana baja de emprendimientos tradicionales frente al fuerte avance del comercio ilegal en Catamarca.
La alerta institucional fue planteada por el dirigente de la Unión Comercial provincial, Sebastián Luna Guzmán, quien detalló que numerosos negocios se ven imposibilitados de sostener sus estructuras operativas. Según expuso el representante mercantil, la contracción del consumo genera un desplazamiento de comercios desde el microcentro hacia la periferia urbana de la Capital de Catamarca.
Entre los factores determinantes del ahogo financiero se destacan los constantes incrementos en las tarifas de energía eléctrica, la suba de los cánones locativos y las elevadas comisiones fijadas por el cobro con tarjetas de crédito. A este cuadro inflacionario se suma la falta de rotación de stock, condición que impide la reposición básica de mercadería para la venta.
A la crisis tarifaria se añade la proliferación del comercio informal en espacios públicos y ferias urbanas. El sector mercantil diferenció el trabajo artesanal de la reventa de indumentaria y calzado, denunciando una competencia desleal que perjudica a los locales habilitados que afrontan impuestos, alquileres y cargas sociales de los empleados.
Contrabando fronterizo e intensos reproches al comercio ilegal en Catamarca
Las principales observaciones de las cámaras empresariales apuntaron hacia las autoridades de control provincial y municipal por la falta de fiscalización sobre el contrabando norteño. Cuestionan que se permita el ingreso y venta ambulante de electrodomésticos, teléfonos celulares, perfumes y prendas que ingresan al país sin tributar ni emitir facturas legales.
De igual manera, el referente de la Unión Comercial remarcó que las políticas económicas nacionales benefician a sectores como la minería o la agroindustria mientras estrangulan la rentabilidad del sector comercial PyME. Criticaron la ausencia de alivios fiscales locales y exigieron medidas urgentes para igualar las condiciones de competencia entre comercios formales y puesteros informales.
El continuo cierre de establecimientos céntricos amenaza la continuidad de cientos de puestos de trabajo en el Valle Central. Ante el deterioro sostenido del consumo formal y el aumento del contrabando, la dirigencia del sector exige mayores controles para frenar el comercio ilegal en Catamarca.