La profunda caída del consumo y la reducción drástica de pedidos fabriles provocaron un severo retroceso operativo en el parque industrial de la Capital. La empresa confeccionista RA Intertrading, que proyectaba alcanzar un plantel de 200 operarios en su radicación local, dispuso la suspensión temporaria de su personal y el retiro de maquinarias hacia su sede central de Buenos Aires, exponiendo el constante deterioro de la industria textil en Catamarca.
Frente al parate del sector, el titular del Ministerio de Industria, Comercio y Empleo, Sebastián Caria, confirmó que el Gobierno otorga un subsidio estatal de $240.000 por operario para amortiguar la crisis. No obstante, las autoridades provinciales acordaron con la firma extender la suspensión del personal por un mes más a la espera de nuevos contratos comerciales, en un intento por contener a los 82 trabajadores que permanecen en la planta de Catamarca.
La inquietud del plantel operario se incrementó al constatar el traslado de equipamiento nuevo hacia la sede de Villa Lugano. Al respecto, la presidenta de la compañía, Daniela Rabinovich, argumentó que se trata de maquinaria sin uso que fue reubicada para reemplazar unidades antiguas en Buenos Aires, al tiempo que admitió que la falta de demanda paralizó el plan de expansión trazado tras la inauguración de la fábrica en 2022.
El achicamiento de RA Intertrading se suma a los antecedentes negativos registrados en las radicaciones promovidas con subsidios estatales durante la gestión de Raúl Jalil. Casos como la fuga de Textilcom, que dejó 260 despidos sin indemnización en mayo de 2024, o la drástica reducción de Indumentaria Catamarca, que redujo su plantilla de 150 a solo 20 empleados, reflejan la fragilidad del régimen de incentivos.
Subsidios oficiales y duros cuestionamientos a la industria textil en Catamarca
Las principales observaciones de representantes sindicales y sectores opositores se concentran en la efectividad de las transferencias económicas directas otorgadas al sector privado. Cuestionan que las carteras de Industria y Trabajo destinen partidas del presupuesto provincial para financiar subsidios salariales mientras las empresas retiran bienes capitales y reducen sus nóminas laborales en el medio local.
De igual manera, referentes de las agrupaciones operarias remarcaron la falta de garantías institucionales para asegurar la estabilidad laboral a largo plazo. Reprocharon que el Poder Ejecutivo valide acuerdos de suspensión sin exigir contraprestaciones de producción continua ni auditar la permanencia del equipamiento tecnológico financiado con exenciones provinciales.
La prolongación del esquema de suspensiones mantiene en la incertidumbre a decenas de familias textiles en el Valle Central. Ante el riesgo inminente de nuevos cierres fabriles, la comunidad trabajadora exige medidas de protección efectiva y garantías para preservar la actividad de la industria textil en Catamarca.