El desplome en las ventas del sector cárnico encendió las alarmas en el comercio minorista provincial debido al fuerte impacto de los costos fijos sobre los negocios de cercanía. Pese a que el valor de la hacienda en pie lleva alrededor de seis meses sin registrar incrementos significativos, el incremento sostenido de tarifas y alquileres impide trasladar bajas al mostrador, profundizando la caída en el consumo de carne vacuna en Catamarca.
Así lo describió el comerciante Pablo Quiroga, propietario de carnicería La Primera, quien advirtió que el producto se transformó en un bien inaccesible para amplios sectores de la sociedad. Según explicó, las familias volcaron masivamente sus compras hacia alternativas más económicas como el pollo y el cerdo, una tendencia que ya se refleja a nivel nacional, donde la carne aviar superó en volumen a la demanda bovina tradicional en Catamarca.
El referente comercial detalló que el comportamiento del mercado interno está fuertemente condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y el agotamiento de los márgenes en las tarjetas de crédito. A pesar de que la exportación contribuye a mantener estables los precios en los feedlots, el consumo interno muestra un deterioro constante que obliga a los pequeños comercios a implementar ofertas y promociones diarias para rotar la mercadería.
A este escenario desfavorable se suma la imposibilidad de reducir los costos finales para el consumidor debido a las subas registradas en la energía eléctrica, el transporte, los combustibles y los insumos descartables. Esta presión tarifaria impacta de lleno en la rentabilidad de las carnicerías de barrio, que deben absorber los incrementos operativos sin poder volcar subas a una demanda golpeada.
Costos fijos y caída en el consumo de carne vacuna en Catamarca
Las principales observaciones del sector comerciante se dirigen hacia las autoridades gubernamentales por la falta de medidas de alivio impositivo que permitan amortiguar el incremento de las tarifas públicas. Cuestionan que el esquema tarifario de la energía y los servicios afecte de manera directa a los pequeños negocios, impidiendo que la estabilidad de la materia prima redunde en menores valores para los vecinos.
De igual manera, representantes de comercios minoristas reprocharon la ausencia de programas provinciales que estimulen el consumo en las carnicerías de barrio. Criticaron la falta de herramientas de financiamiento o incentivos fiscales que alivien la presión sobre el comercio barrial ante el sobreendeudamiento que padecen las familias asalariadas.
El cambio en los hábitos alimentarios evidencia la severidad de la crisis en los hogares locales. Ante la persistencia de los elevados costos operativos para los mostradores, la comunidad comercial prevé que la reactivación de las ventas continúe frenada durante los últimos meses del año en Catamarca.





