Un nuevo operativo antidrogas realizado en el puesto caminero de El Portezuelo terminó con el secuestro de más de seis kilos de marihuana y la detención de una joven de 24 años. El procedimiento se suma a otros golpes recientes contra organizaciones vinculadas al narcotráfico y vuelve a poner en discusión la dimensión que está adquiriendo el problema en la provincia.
Detección de estupefacientes en controles de rutina
La droga fue detectada durante un control de rutina sobre un colectivo de larga distancia que circulaba por la Ruta Nacional 38. Con la intervención de personal especializado y perros entrenados para la detección de estupefacientes, los efectivos encontraron más de seis kilos de marihuana ocultos dentro del equipaje de una pasajera.
El hecho no aparece como un episodio aislado. En los últimos días también se conoció la desarticulación de una organización vinculada al tráfico de cocaína que operaba entre Salta y Catamarca, con secuestros de droga, vehículos y múltiples detenidos. La sucesión de casos genera preocupación por la circulación de estupefacientes en la provincia.
La expansión de las redes de distribución
La reiteración de procedimientos exitosos demuestra el trabajo de las fuerzas de seguridad, pero al mismo tiempo deja al descubierto una realidad incómoda: la presencia de cargamentos cada vez más importantes revela que existen redes de distribución activas y circuitos de ingreso de droga que continúan operando en la región.
A esto se suma la preocupación por los efectos sociales del narcotráfico. El avance del consumo problemático, la violencia asociada al comercio ilegal de drogas y el impacto sobre los sectores más vulnerables forman parte de una problemática que excede ampliamente los operativos policiales.
Necesidad de políticas de prevención integral
Mientras los procedimientos muestran resultados concretos, distintos sectores reclaman políticas más profundas de prevención, asistencia y control que permitan abordar el fenómeno de manera integral. La seguridad no se limita únicamente a los secuestros de droga, sino también a la capacidad del Estado para evitar que estas organizaciones se consoliden.
La aparición constante de nuevos cargamentos de estupefacientes debería encender señales de alerta en toda la dirigencia política. Mientras el Gobierno de Raúl Jalil destaca operativos y estadísticas de control, crecen las críticas hacia una gestión provincial considerada reactiva, insuficiente y con escasas políticas preventivas frente a un fenómeno que sigue ganando terreno y que amenaza con convertirse en uno de los principales desafíos de seguridad para Catamarca.





