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Política

Dura réplica de médico a ministro por “mala praxis” en Salud

Lo responsabilizó por la falta de ambulancias e insumos y por la persecución política al personal de salud.

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Mientras continúa la crisis sanitaria en la provincia de Catamarca, el médico y exdirector del hospital de Fiambalá, Celin Ángel Quintar, apuntó contra el ministro de Salud provincial Ramón Figueroa Castellanos y lo acusó de “mala praxis”. Por medio de sus redes sociales, el profesional de la salud responsabilizó al funcionario por la falta de insumos e infraestructura y por la persecución al personal con diferentes opiniones políticas.

Quintar se hizo eco de la participación del ministro en la Jornada de Prevención del Riesgo en Praxis Médica, en el marco de la Castellanos se mostró preocupado por esta temática “densa” y la falta de historias clínicas. “Mala praxis médica o malas prácticas es también tener hospitales sin médicos, sin ambulancias, sin insumos, sin infraestructura, sin tecnología. Mala praxis es perseguir al personal por no pensar igual. Mala praxis es premiar la ineptitud”, expuso el exdirector en Facebook.

Los cruces entre Quintar y Castellanos no son nuevos sino que datan desde que el médico se encontraba a la cabeza del Hospital de Fiambalá. Desde ese momento, el profesional de la salud adoptó un tono crítico para con la administración del ministro, al exponer la falta de ambulancias para transportar a los pacientes y de recursos materiales y humanos para poder atender en el centro médico y no tener que derivar hacia otro hospital.

Como a muchos médicos les ocurrió y les continúa sucediendo, Quintar comienza a trabajar en exceso en las guardias, que requieren que los profesionales se mantengan despiertos durante todo el día y termina por afectarse su salud. De hecho, estuvo al borde de la muerte, una situación que viven otros médicos al encontrarse desbordados de trabajo por la falta de profesionales de salud.

Así, el ministro lo desplaza de su puesto, invitándolo a que cumpla con un periodo de descanso para recobrar su salud, con la promesa de que después podrá regresar. En su lugar, Castellanos coloca a una enfermera dirigir el hospital. Cumplido el tratamiento, Quintar regresa y su puesto se le es negado. Desde ese momento, al haber perdido su trabajo, el médico continúa con su campaña para exponer las falencias del sistema de salud de la provincia. En este caso, denunciando la mala praxis, que lleva a la muerte a algunos pacientes; y la politización del servicio de salud.