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Política

Equipo electrógeno sin combustible del principal hospital de Catamarca

Los empleados de mantenimiento tuvieron que hacer una “vaquita” para evitar que dejen de funcionar los aparatos de terapia.

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La situación en el hospital San Juan Bautista, el más importante de todo Catamarca, es crítica. Ahora, un nuevo motivo de preocupación son los cortes de luz y la falta de combustible para hacer funcionar los aparatos que mantienen con vida a los pacientes de terapia. Ante la falta de atención de las autoridades, el personal de mantenimiento es el que debe ocuparse del problema, poniendo dinero de su propio bolsillo.

Según contaron desde el hospital a El Aconquija, tras el último corte de luz, el equipo electrógeno del hospital solo tenía lo suficiente para funcionar por media hora, después, se acaba la energía en todo el establecimiento. Esto no solo afecta el normal funcionamiento de la atención en el centro de salud sino que perjudica a aquellas personas que necesitan de aparatos para mantenerse con vida, muchos de los cuales no tienen baterías para funcionar de forma independiente a la corriente eléctrica.

En este caso, el episodio ocurrió durante un fin de semana, cuando las autoridades del San Juan Bautista se encontraban descansando en zonas sin señal. Ante esta situación, el personal tuvo que recurrir a su dinero para poder comprar el combustible necesario. Se trató de una carrera contra el tiempo y se tuvieron que realizar varios viajes en vehículos particulares para comprar bidones de 20 litros de combustible. En total, se realizaron 12 viajes a la estación de servicio, para abastecerse y pagar con la “vaquita” del personal de mantenimiento.

El equipo electrógeno necesita un total de 80 litros de combustible por hora y, solo para arrancar utiliza 8. Antes de que entre en funcionamiento necesita ser probado y, además, debe ser encendido día por medio para controlar que no se empaste y no falle al momento de necesitarlo. Es decir, para llevar adelante este testeo se necesitan alrededor de 60 litros por semana, solo para que funcione 15 minutos. Así, durante el último corte de luz, el equipo no arrancó, algo que no pudo ser prevenido, ya que no se le realizó el service correspondiente este año.

De esta forma queda en evidencia la negligencia de la directora del hospital, Silvia López, y la falta de control y asistencia del ministro de Salud provincial, Ramón Figueroa Castellanos. Si bien las autoridades del centro aseguran que el combustible no está porque es robado, tampoco hacen nada para evitar tener este tipo de problemas cuando se presentan los cortes de luz. Al contrario, esperan a que todo ocurra para buscar una solución desesperada. O, como ocurrió en esta ocasión, ni siquiera se encuentran en el establecimiento y terceros deben hacerse cargo de su falta de responsabilidad. A pesar de la situación vivida, el personal de mantenimiento agradece que haya ocurrido a las 7 de la mañana y no a las 2 de la madrugada, ya que el costo habría sido mucho más alto.