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Coima

Política

No debe haber nada peor que hacer una coima en cuotas y que no te paguen

OPINIÓN.- (Por Juan Carlos Andrada).

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En el video donde aparecen los jueces Raúl Da Prá y Juan Pablo Morales, no recibieron solo para ellos. Acá falta el abogado que hace de intermediario para que el coimero pueda llegar a los coimeados. Hablamos de estudios jurídicos considerados “buenos” o “prestigiosos” porque operan con del delito de tráfico de influencia y/o llegada a los jueces ofreciendo estos “clientes” con plata en mano para sacar fallos favorables.

De manera que la coima a Da Prá y Morales expone que la supuesta “capacidad” de estos abogados en realidad es un “contacto” dentro del sistema judicial, un circuito que funciona en base a sacrificar la justicia a cambio de dinero. Los fallos salen favorables pero hay que poner un fajo de billetes de alta denominación. Entonces, el eslabón que falta es el abogado o estudio jurídico que forma parte del negociado y que también recibe su “parte” de la coima.

Es que a esos despachos de tan altos niveles judiciales se llega con alguien que hace de intermediario (abogado) y que al parecer además ya hizo este tipo de negocio antes. Por ahí se escucha clarito que se les quedó debiendo a los funcionarios de coimas anteriores. No debe haber peor cosa que, cerrar una coima, hacerla en cuotas y que encima que uno les hace facilidades de pago, desaparecen sin volver a dar la cara como personas rectas y honestas.

Dicho directamente, la condición sine qua non para ser un “ganador” en el ámbito judicial de Catamarca es manejar el arte de la coima. La pregunta o el comentario es recurrente: “conoces algún buen abogado que solucione mi tema” o “me recomendás un abogado que me saque el juicio”. La respuesta es simple: “yo te lo soluciono pero hay que ponerle guita al juez (o los jueces)”. Por supuesto, el tráfico de influencias también se cotiza precio oro.

Con qué liviandad se negocia la libertad y la vida de las personas. Qué impunidad, coima en la oficina de unos de los camaristas. Lo que vimos es el resultado, el final de la película (termina con jueces coimeados) pero vale la pena ver la película entera con los protagonistas principales y secundarios. Ya sabemos por qué a algunos abogados les va tan bien en el fuero local. En esta trama decadente de la justicia catamarqueña, alguien cobra y reparte.