“Las condiciones favorables que generó el RIGI permitieron que la empresa pudiera incrementar 50% la actividad de explotación y producción de hidrocarburos inicialmente planeada en el área”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, al oficializarse el ingreso al régimen de Pampa Energía con una inversión de US$4.500 millones en Vaca Muerta. La dimensión del proyecto neuquino volvió a instalar la pregunta sobre si Catamarca está logrando competir por capitales privados de magnitud o si continúa relegada frente a otras provincias.
La Resolución 1025/2026 formalizó este martes la adhesión de la iniciativa “Rincón de Aranda”, que se desarrollará en el departamento de Añelo, provincia de Neuquén. El plan prevé la perforación de 259 pozos horizontales, la construcción de plantas de procesamiento, oleoductos y gasoductos, y un cronograma de tres etapas que arrancó en 2024 y se extenderá hasta 2041 con desembolsos de US$1.159 millones, US$1.107 millones y US$2.255 millones, respectivamente.
Caputo destacó que el proyecto “generará aproximadamente 800 empleos directos y 1.000 indirectos” y que, a lo largo de sus 30 años de vida, exportará US$17.000 millones a partir de una producción estimada de 305 millones de barriles de petróleo. El ministro subrayó que la calificación de “Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo” se apoya en el objetivo de insertar al país como proveedor global de crudo, cuando la participación nacional actual en ese mercado no llega al 1%.
El contraste con las cifras que maneja Catamarca
Mientras Neuquén celebra la llegada de un megadesarrollo hidrocarburífero, en Catamarca los proyectos que buscan ampararse en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones muestran otra escala. Cinco mineras prometen desembolsar más de US$2.700 millones en conjunto, y otra iniciativa adicional —vinculada a la ampliación de Tres Quebradas— sumaría US$709 millones, según los datos que ya figuran en los registros oficiales del régimen.
La suma de esas iniciativas supera los US$3.400 millones, una cifra que todavía equivale a poco más de la mitad del único proyecto que Pampa Energía acaba de anclar en Vaca Muerta. La diferencia se vuelve más notoria al contrastar la naturaleza de las inversiones: mientras Rincón de Aranda ya tiene detalladas sus fases de ejecución hasta 2041 y un plan de exportación por tres décadas, los anuncios catamarqueños aún carecen del mismo nivel de precisión temporal y de infraestructura asociada.
La situación reaviva los interrogantes sobre la estrategia del Gobierno de Catamarca para aprovechar los incentivos tributarios, aduaneros y cambiarios que ofrece el RIGI. Aunque la provincia dispone de recursos mineros de clase mundial —cobre, litio, oro— y algunas compañías ya manifestaron su intención de radicar capitales, la distancia que separa las cifras anunciadas de la millonaria apuesta que concretó Neuquén pone presión sobre la capacidad local para cerrar proyectos de envergadura.
El desafío de la provincia, en lo inmediato, será traducir las cartas de intención en obras y empleos que la ubiquen de igual a igual frente a provincias que, como Neuquén, ya lograron seducir a jugadores globales con planes de largo plazo. La pelota ahora está del lado de una dirigencia que deberá demostrar si el régimen es realmente una palanca de desarrollo o si la falta de previsibilidad sigue frenando el desembarco de inversiones capaces de mover la aguja económica de la región.