El deterioro del mercado laboral argentino también representa un desafío para el empleo en Catamarca, en un contexto nacional marcado por la pérdida de estabilidad de los puestos registrados y el crecimiento de modalidades laborales más precarias. Un informe basado en microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC señala que apenas 76 de cada 100 asalariados privados registrados logran conservar el mismo empleo después de un año, el nivel más bajo de la última década.
La caída de la estabilidad laboral constituye uno de los principales datos del escenario actual. Mientras en 2024-2025 unos 80 de cada 100 trabajadores formales conseguían permanecer en el mismo puesto durante doce meses, el indicador descendió a 76. El dato refleja un mercado de trabajo con mayores dificultades para garantizar continuidad y previsibilidad a quienes cuentan con un empleo registrado.
El problema no se limita a la estabilidad. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se destruyeron más de 235.000 puestos asalariados privados registrados, mientras que también disminuyeron los empleos públicos y los puestos en casas particulares. Al mismo tiempo, aumentó la cantidad de monotributistas, una transformación que muestra cómo una parte de los trabajadores busca alternativas ante la pérdida del empleo formal.
Para Catamarca, este escenario nacional resulta especialmente relevante porque el empleo registrado constituye una pieza central de la economía provincial y del ingreso de numerosas familias. El material analizado no permite atribuir estos datos nacionales directamente a una decisión del gobernador Raúl Jalil, pero sí abre una discusión sobre cómo las autoridades provinciales enfrentan un contexto de mayor fragilidad laboral y qué políticas pueden implementarse para sostener puestos de trabajo de calidad.
Empleo en Catamarca y el avance de la precarización laboral
Uno de los aspectos más preocupantes es el desplazamiento desde el empleo privado registrado hacia modalidades informales o de trabajo por cuenta propia. Según los datos difundidos, la proporción de trabajadores que pasó del empleo registrado al trabajo informal aumentó del 7,1% al 7,8%, mientras que quienes pasaron al cuentapropismo crecieron del 3,4% al 4,6%. El cambio no necesariamente significa una salida del mercado laboral, pero sí puede implicar una pérdida de derechos, cobertura y estabilidad.
La situación también tiene consecuencias sobre los ingresos. Quienes perdieron un puesto registrado y lograron reinsertarse en un empleo informal sufrieron una reducción real del poder adquisitivo del 14%, mientras que quienes pasaron al autoempleo registraron una caída del 28%. En paralelo, el cuentapropismo llegó al 24,2% de los ocupados durante el primer trimestre de 2026, uno de los niveles más elevados desde 2017.
La discusión adquiere una dimensión política porque la creación de puestos de trabajo no alcanza si esos empleos son cada vez más inestables y tienen menor capacidad para garantizar ingresos suficientes. En Catamarca, donde el Estado provincial tiene un peso significativo en la estructura económica, el debate sobre empleo, salarios y actividad privada representa un desafío para el Gobierno de Jalil y para los distintos sectores que participan de la discusión económica.
La percepción social también refleja el deterioro. Una encuesta de AtlasIntel y Bloomberg ubicó en 73% la proporción de consultados que considera malo al mercado laboral argentino, mientras que el desempleo apareció como el segundo principal problema mencionado. El dato muestra que la preocupación no se limita a quienes perdieron un puesto: también alcanza a trabajadores que perciben mayor incertidumbre sobre su futuro.
El escenario deja una pregunta abierta para Catamarca: cómo sostener un mercado laboral que no dependa únicamente de la expansión del empleo público o de formas de contratación cada vez más precarias. El desafío para el Gobierno provincial consiste en acompañar la generación de actividad económica y empleo privado sin desconocer que la estabilidad, los ingresos y los derechos laborales también forman parte de la calidad de vida. Por ahora, los datos nacionales muestran un mercado que sigue generando ocupación, pero con menor estabilidad y mayor precarización, una tendencia que inevitablemente impacta en el debate económico y social de la provincia.