Las obras de pavimentación avanzan en distintos sectores de Valle Viejo, con más de 6.800 metros proyectados entre barrios y avenidas, pero el anuncio oficial convive con una agenda de reclamos que excede el estado de las calles. En las últimas semanas, trabajadores municipales plantearon demandas salariales y laborales, mientras vecinos y productores también expresaron preocupación por problemas de servicios, hechos de inseguridad y otras dificultades que atraviesan al departamento.
El gobernador Raúl Jalil, junto con la intendenta Susana Zenteno y autoridades de Vialidad Provincial, recorrió las obras que se ejecutan en el barrio Don Félix, la avenida Enrique Ocampo y el barrio 140 Viviendas. Según se informó oficialmente, allí se realizan 1.850 metros de pavimento, otros 2.000 metros sobre Enrique Ocampo y una primera etapa de 3.000 metros en las 140 Viviendas, además de cordones cuneta.
La inversión en infraestructura representa una mejora concreta para los sectores alcanzados, especialmente en un departamento que arrastra históricamente cuestionamientos por el estado de sus calles. De hecho, durante este año se registraron críticas por el deterioro de distintas arterias y por los riesgos que generan algunas obras inconclusas o con deficiencias de señalización.
Obras y reclamos en Valle Viejo
Valle Viejo: obras, reclamos salariales y problemas que siguen pendientes
El contraste aparece cuando la agenda de obras se cruza con el conflicto entre el municipio y sus trabajadores. El SOEM de Valle Viejo protagonizó durante junio distintas medidas de fuerza para reclamar una recomposición salarial, mejores condiciones laborales, indumentaria y elementos de seguridad. El gremio llegó a plantear un incremento del 30% y un piso salarial de un millón de pesos para los trabajadores municipales.
El conflicto no fue solamente salarial. Desde el sindicato también reclamaron el cumplimiento de compromisos anteriores y cuestionaron la falta de respuestas del Ejecutivo municipal. En ese momento, la comuna sostuvo que no estaba en condiciones de otorgar un nuevo incremento por encima del acuerdo vigente y aseguró que mantenía abierto el diálogo con los representantes de los trabajadores.
A esa discusión se suman los problemas vinculados con la prestación de servicios y la seguridad en distintos sectores. En junio, vecinos de Las Vías reclamaron por la falta de alumbrado público, denunciando que varias calles permanecían a oscuras pese a los pedidos realizados ante la Municipalidad. También hubo denuncias por hechos de violencia y robos en zonas rurales de Valle Viejo, donde productores expresaron preocupación por el abigeato.
El panorama también incluye episodios que exceden directamente la responsabilidad municipal, pero que impactan sobre la vida cotidiana de los vecinos. En julio, un joven fue hospitalizado luego de una presunta golpiza en el barrio El Chaparral, mientras la Justicia investigaba el ataque. Estos hechos alimentan una preocupación que no se resuelve únicamente con nuevas obras de pavimentación.
En ese escenario, la recorrida de Jalil y Zenteno por las obras de Valle Viejo adquiere una lectura política adicional. La pavimentación constituye una demanda histórica y puede mejorar la circulación y la infraestructura urbana, pero también expone una pregunta que atraviesa al departamento: si el avance de las obras logra acompañar la resolución de los problemas cotidianos que vecinos y trabajadores vienen planteando.
El desafío para las autoridades será evitar que la inauguración o ejecución de nuevas obras quede desconectada de las demandas pendientes. Salarios, condiciones laborales, iluminación, seguridad, servicios y mantenimiento urbano forman parte de una agenda que también determina la percepción de los vecinos sobre la gestión. En Valle Viejo, el pavimento puede cambiar el paisaje de algunos barrios, pero los reclamos sociales siguen marcando buena parte de la discusión sobre el presente y el futuro del departamento.