La visita de Raúl Jalil a Catamarca, puntualmente a Hualfín, quedó atravesada por un contraste que generó cuestionamientos: mientras el Gobierno había anunciado la inauguración de 60 viviendas sociales, durante el acto fueron presentados cinco módulos habitacionales, según la información difundida por medios y fuentes locales. La diferencia entre lo comunicado oficialmente y lo que finalmente se observó durante la recorrida abrió interrogantes sobre el alcance real de la obra y volvió a poner en discusión la forma en que la gestión provincial comunica sus inversiones y respuestas a las demandas del interior.
El episodio adquirió mayor relevancia porque el gobernador recorrió el departamento Belén en un contexto de reclamos vinculados con problemas que los vecinos consideran prioritarios. Entre ellos aparecen una red eléctrica con más de 30 años, los cortes de energía, el impacto de las tarifas y cuestionamientos por el cobro del servicio de cloacas en sectores donde, según habitantes citados por el medio local Hualfín.info, esas obras no existirían. Un periodista intentó plantearle esas inquietudes a Jalil durante su visita, pero el mandatario no respondió y continuó con su agenda.
Catamarca y el contraste entre los anuncios oficiales y las demandas de Hualfín
La discusión sobre las viviendas es uno de los puntos centrales. De acuerdo con lo difundido durante la visita, desde el Gobierno se había hablado de 60 viviendas sociales construidas en Hualfín. Sin embargo, fuentes consultadas por el medio local señalaron que no se observaba esa cantidad y cuestionaron además que las unidades fueran denominadas viviendas sociales cuando, por sus características y dimensiones, serían módulos habitacionales. Durante la jornada se inauguraron cinco de esas construcciones, una diferencia que alimentó las dudas sobre qué obras estaban efectivamente terminadas y cuáles formaban parte del anuncio general.
La falta de respuestas no quedó limitada a la cuestión habitacional. El periodista de Hualfín.info intentó consultar al gobernador sobre los cortes de luz, los tarifazos, la infraestructura eléctrica y el cobro de cloacas. La escena terminó con el mandatario retirándose sin responder las preguntas, según relató el propio medio. La situación resulta políticamente relevante porque la visita oficial había generado expectativas entre vecinos que buscaban plantear problemas concretos. En lugar de una instancia de intercambio, el paso de la comitiva dejó expuestas demandas que permanecieron sin una respuesta pública durante la recorrida.
Otro episodio que sumó controversia fue la parada de la comitiva frente a una bodega ubicada sobre la Ruta 40. Según la información publicada, Jalil compró allí vinos por aproximadamente $600.000, abonados de contado. El lugar se encuentra frente a una histórica capilla familiar de Hualfín, declarada Monumento Histórico Nacional, cuya ocupación es objeto de un conflicto judicial entre la familia Mena Saravia y la Municipalidad de Hualfín. La familia sostiene que el templo fue ocupado en 2024 por personal vinculado al municipio y afirma que existió intervención del Gobierno provincial. Esas son acusaciones de los involucrados y forman parte de un conflicto que continúa en instancias judiciales.
La escena adquirió una dimensión política particular por el contexto en el que ocurrió. Mientras el gobernador realizaba una compra frente al inmueble que forma parte de una disputa judicial, en la misma visita quedaban pendientes respuestas sobre viviendas, energía, tarifas y cloacas. No se trata de afirmar que ambos hechos tengan una relación institucional directa, algo que no surge de la información disponible, sino de señalar el contraste que produjo la sucesión de situaciones durante una recorrida oficial presentada como parte de la agenda gubernamental en el interior.
A esto se agregó otro elemento que llamó la atención: el despliegue de vehículos que acompañó al mandatario. Según estimaciones citadas por El Intransigente, la comitiva habría incluido más de diez camionetas Toyota GR de alta gama, algunas valuadas en torno a los US$100.000, y el conjunto fue estimado en aproximadamente $1.500 millones. Se trata de cifras referenciales sobre los vehículos observados y no de un dato oficial sobre el costo de la comitiva. El contraste planteado por la publicación aparece justamente al compararlo con los cinco módulos habitacionales inaugurados durante la visita.
El episodio de Hualfín deja así una discusión que excede el número de viviendas inauguradas. En Catamarca, la gestión de Jalil enfrenta el desafío de explicar con precisión qué obras fueron construidas, cuántas están terminadas y qué alcance tienen los anuncios realizados en el interior. También queda planteada la necesidad de responder a reclamos sobre servicios esenciales que los vecinos consideran urgentes. Cuando un acto oficial destinado a mostrar obras termina marcado por diferencias entre lo anunciado y lo observado, preguntas que no obtienen respuesta y un despliegue que genera contrastes, el problema deja de ser solamente comunicacional: se transforma en una discusión sobre prioridades, transparencia y capacidad de respuesta del Gobierno provincial.










