El dramático deterioro del poder adquisitivo y la sostenida pérdida de empleo registrado impactaron de lleno en el sistema de salud bajo la gestión de Raúl Jalil en Catamarca. De acuerdo con un informe técnico elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG) sobre datos oficiales del INDEC, el conglomerado del Gran Catamarca registró un alarmante incremento del 21,8% en la población sin cobertura médica privada, ubicándose en el tercer lugar del ranking nacional entre las ciudades con mayor traspaso forzoso de usuarios hacia los hospitales públicos provinciales.
La escalada de este índice refleja una presión sin precedentes sobre las guardias, consultorios externos y centros de atención primaria administrados por el Ministerio de Salud provincial. El encarecimiento del 475% en las cuotas de medicina prepaga frente a una inflación acumulada del 329%, sumado a la caída de puestos formales de trabajo, obligó a miles de familias catamarqueñas a darse de baja de sus coberturas y recargar la infraestructura asistencial del Estado.
Este trasvase masivo profundiza el cuadro de vulnerabilidad social y económica que atraviesan los hogares en el Valle Central y el interior. En el ámbito parlamentario provincial y nacional, legisladores alertaron recientemente que la ciudadanía recurre masivamente a préstamos y tarjetas de crédito para comprar medicamentos esenciales y pagar tarifas de servicios, en una provincia que arrastra la segunda tasa de morosidad más alta del país.
La sobrecarga sobre los efectores sanitarios provinciales coincide además con situaciones de desamparo extremo expuestas en la vía pública frente a las propias sedes ministeriales. Vecinos con secuelas incapacitantes de ACV y sin cobertura de obra social ni pensiones contributivas debieron instalar ferias callejeras y pedir ayuda en los semáforos del CAPE para afrontar dietas médicas estrictas ante la falta de dispositivos de asistencia directa.
Presión hospitalaria, caída salarial y reclamos a la gestión de Raúl Jalil en Catamarca
El impacto del desborde sanitario adquiere mayor dimensión al contrastarse con el escenario laboral precario que domina en diversas dependencias y municipios. Las denuncias de gremios como ATE en Recreo —donde advierten que el 95% de los sueldos se abona en negro sin aportes a la seguridad social— y las protestas del SOEM en Valle Viejo contra las sumas no remunerativas explican la imposibilidad de los trabajadores de sostener mutuales y coberturas de salud formales.
Asimismo, la mesa paritaria con los policías retirados permanece abierta tras el rechazo a la oferta salarial oficial del 8%, manteniendo postergado el cobro de adicionales por recargo de servicio para los efectivos retirados por invalidez. La falta de respuestas estructurales a estos sectores en situación médica crítica agrava la dependencia absoluta del sistema hospitalario estatal en todo el territorio.
El salto del 21,8% en la masa de habitantes sin cobertura privada desnuda las tensiones operativas que enfrenta la gestión de Raúl Jalil en Catamarca. Con una demanda sanitaria que absorbe a miles de nuevos usuarios expulsados del sector privado y un presupuesto de salud puesto a prueba, la sociedad exige auditorías urgentes, mayor provisión de insumos y recursos efectivos para evitar el colapso definitivo de la salud pública.