El impacto de los incrementos en los servicios esenciales, la parálisis productiva fabril y el congelamiento de compromisos salariales intensificaron las críticas hacia el Gobierno de Catamarca. Pese a los discursos oficiales centrados en la radicación de inversiones, las principales cámaras productivas y profesionales expusieron un cuadro de asfixia económica marcado por aumentos en las facturas de energía, suspensiones de trabajadores y expedientes de recomposición congelados en los despachos del Ejecutivo.
La advertencia de la Unión Industrial de Catamarca (UICA) desnudó la severa pérdida de competitividad de las plantas locales. Su dirigencia advirtió que no hay motivos de festejo frente a la apertura de importaciones y la desventaja logística del transporte, remarcando que las facturas de la distribuidora eléctrica provincial llegaron a duplicarse de un período a otro, sumando un costo fijo demoledor para firmas manufactureras que operan al límite de su capacidad financiera.
Ese sobrecosto energético se combina con la crítica situación de establecimientos fabriles promovidos por el propio Estado. En la planta capitalina de RA Intertrading —inaugurada hace cuatro años con impulso oficial—, los operarios denunciaron dos meses de parálisis por falta de telas, vacaciones forzadas y suspensiones de 15 días, reviviendo el temor a un cierre similar al de Textilcom ante la ausencia de una fiscalización activa del Ministerio de Industria.
En simultáneo al retroceso industrial, el sector de los profesionales de la salud denunció una parálisis absoluta en el diálogo oficial. El Círculo Médico provincial anunció el reenvío de sus pedidos de aumento arancelario con cifras ajustadas tras acumular tres meses sin respuestas del Ejecutivo, pese a que el propio mandatario se había comprometido inicialmente a llevar las consultas al mínimo ético del Colegio de Médicos.
Ruptura de compromisos paritarios y asfixia al sector privado por el Gobierno de Catamarca
La falta de resolución con los prestadores médicos agrava el escenario asistencial, ya resentido por un aumento del 21,8% de vecinos sin cobertura privada en el Gran Catamarca y por el deterioro del Hospital de Niños, donde debieron usarse baldes para goteras en la guardia. La postergación de los aranceles a los profesionales pone en riesgo las prestaciones ambulatorias y quirúrgicas en toda la provincia.
A este panorama se suma el reclamo de las agencias de viajes nucleadas en la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo, que alertaron sobre la caída de visitantes y denunciaron la total carencia de líneas de financiación y de políticas sostenidas de promoción turística. Al igual que los industriales y los médicos, el sector turístico advierte que las empresas locales quedan desamparadas frente a la recesión.
La concurrencia de tarifazos energéticos que asfixian a las fábricas, suspensiones laborales sin contención y negociaciones profesionales frenadas deja al descubierto los límites de gestión del Gobierno de Catamarca. Con una matriz económica que pierde fuentes formales y sectores productivos que reclaman medidas urgentes para no quebrar, la administración provincial enfrenta la obligación de atender los reclamos del sector privado.