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Raúl Jalil
Raúl Jalil

Política

El relato de modernización de Raúl Jalil colapsa entre la caída del sistema estatal y la crisis de salud en Catamarca

La caída de la app Mi Catamarca expuso fallas en los sistemas estatales, mientras OSEP enfrenta una crisis de financiamiento y cobertura.

Una profunda desconexión entre la narrativa de eficiencia digital y la operatividad cotidiana de las dependencias oficiales sacude a la gestión de Raúl Jalil en Catamarca. La parálisis técnica de la aplicación “Mi Catamarca”, que impidió a miles de empleados públicos verificar sus recibos de haberes antes del cobro, dejó al desnudo la fragilidad de los soportes tecnológicos del Estado provincial en la misma jornada en que fallas simultáneas en las terminales SUBE afectaron a los usuarios del transporte.

El apagón informático en las plataformas gubernamentales desató una ola de consultas en los ministerios y desmintió las promesas de modernización administrativa. Lejos de ofrecer certezas sobre liquidaciones y retenciones salariales, los organismos provinciales minimizaron inicialmente los reclamos aduciendo la falta de presentaciones formales, para luego reconocer severos problemas de conectividad en servidores centrales que carecen de redundancia técnica básica.

Este traspié informático se suma al quiebre de la cobertura asistencial de los propios trabajadores estatales. Durante el reciente cónclave de Cosspra en Buenos Aires, al que asistió la conducción de OSEP, se advirtió formalmente que el sistema de salud provincial se encuentra “quebrado”, con presupuestos inviables y dificultades extremas para garantizar tratamientos de alta complejidad o cobertura en discapacidad para los afiliados cautivos.

La asfixia de la obra social provincial choca de lleno con las demandas del Círculo Médico y la saturación de los hospitales públicos, donde la atención creció un 30% por familias que ya no pueden costear coseguros. En lugar de blindar las prestaciones médicas, el Ejecutivo provincial impulsó iniciativas para suprimir el coseguro mediante nuevos aportes obligatorios de los salarios estatales, recortando aún más el poder de compra de los agentes públicos.

Sueldos licuados, paritarias rotas y el deterioro en la administración pública

El malestar en la planta de empleados se profundiza por la política salarial que sostiene el Ejecutivo provincial. En la mesa paritaria policial, el mandatario recortó la oferta al 8% frente al 80% demandado en puntos, provocando que los suboficiales autoconvocados y el Círculo de Suboficiales abandonen el diálogo tras denunciar la continuidad de sumas en negro mediante el polémico adicional nivelador que distorsiona a más de 2.000 efectivos.

A este cuadro de ingresosachatados se añaden las deudas asfixiantes que arrastran las familias trabajadoras. Frente al atraso en las tarjetas y la morosidad provocada por boletas de luz impagables de la cuestionada firma Energía de Catamarca SAPEM, la respuesta gubernamental fue dilatar hasta 20 días las definiciones de créditos en Capresca e imponer capacitaciones financieras obligatorias a los endeudados, atribuyendo la crisis a un problema cultural de consumo.

La concurrencia de portales oficiales caídos, prestaciones sanitarias al borde del colapso y mesas paritarias quebradas exhibe los límites reales de la gestión de Raúl Jalil en Catamarca. Con trabajadores que no pueden acceder a sus recibos de sueldo, una obra social desfinanciada y salarios degradados por ítems informales, el discurso de innovación tecnológica de la Casa de Gobierno naufraga frente al deterioro sistemático de los servicios públicos esenciales.