La profunda crisis del sector comercial encendió las alarmas y profundizó los cuestionamientos hacia Raúl Jalil en Catamarca. El cierre de más de doscientas jugueterías a nivel nacional, la proliferación de mercadería ilegal de contrabando y la suba incesante de costos operativos exponen la vulnerabilidad de las pymes y los locales minoristas que deben sostener sus puertas abiertas en Catamarca.
De acuerdo con los datos brindados por el presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, Matías Furió, el rubro enfrenta un colapso derivado del derrumbe en el consumo y los aumentos desmedidos en alquileres, tarifas de servicios básicos y salarios. El caso testigo del cierre definitivo de la tradicional cadena Tío Mario tras tres décadas de actividad ilustra el deterioro que padecen los establecimientos con locales físicos a la calle.
A este escenario de asfixia económica se suma la competencia desleal provocada por el comercio electrónico internacional y las compras puerta a puerta. Las entidades mercantiles advierten que el contrabando ya representa el 30% del volumen del mercado, viéndose favorecido por la falta de controles aduaneros, el tráfico por pasos limítrofes y la eliminación de tablas de valores que permite subfacturar artículos importados a una fracción de su valor real.
El impacto no se limita al daño patrimonial de los comerciantes formales, sino que compromete de forma directa la salud infantil. La flexibilización de normativas técnicas habilitó el ingreso de productos importados sin certificación obligatoria, con antecedentes de sustancias altamente nocivas como benceno detectadas en juguetes desregulados, desprotegiendo a los consumidores ante la ausencia de fiscalizaciones sanitarias en las ferias callejeras.
Presión tarifaria y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La falta de líneas de alivio fiscal para sostener a las pequeñas empresas reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comerciales fustigan que el Ejecutivo provincial convalide incrementos constantes en las boletas de energía eléctrica y agua mientras la actividad económica formal se desploma, forzando a los negocios locales a competir en desventaja contra la informalidad y los productos no gravados.
A este déficit de respaldo productivo se añade la contradicción entre las giras internacionales del gobernador promocionando inversiones y la realidad cotidiana del mercado local. Propietarios de tiendas y almacenes remarcan que el Gobierno provincial no coordina operativos de control en accesos viales ni brinda líneas de crédito accesibles para evitar el cierre definitivo de persianas en los centros comerciales del Valle Central y el interior.
La desarticulación del tejido comercial confirma la falta de respuestas institucionales de Raúl Jalil en Catamarca. Con más de 200 locales clausurados en el país, ventas en caída libre por la pérdida del poder adquisitivo y depósitos atestados de mercadería irregular, los comerciantes exigen al Poder Ejecutivo provincial medidas tributarias concretas y retenes efectivos que protejan el empleo formal de la provincia.