El Gobierno de Catamarca volvió a poner el foco en la prevención sanitaria por la presencia de roedores, pero el comunicado oficial deja un interrogante central sin respuesta: ¿cuál es realmente el alcance del riesgo que se busca prevenir? El Ministerio de Salud informó que trabaja junto al CONICET en tareas de investigación y vigilancia epidemiológica, aunque al difundir las recomendaciones no precisó cuántos roedores fueron relevados, en qué zonas se concentra el monitoreo ni si existen sectores considerados de mayor riesgo. La información difundida se concentra en explicar qué debe hacer la población, mientras permanecen sin conocerse datos concretos sobre la situación epidemiológica provincial.
El aviso oficial incluye un extenso listado de medidas para evitar que los roedores encuentren alimento o refugio en viviendas y alrededores. Se recomienda mantener patios y jardines limpios, retirar cacharros, escombros y leña acumulada, conservar los residuos en recipientes herméticos y no dejar comida para mascotas durante la noche. El problema es que, mientras el Estado provincial reclama una conducta preventiva a los vecinos, el comunicado no ofrece información suficiente para conocer qué resultados produjo hasta ahora la vigilancia que, según la propia cartera sanitaria, realiza junto al CONICET. La ausencia de esos datos dificulta dimensionar si se trata de una advertencia preventiva general o de una respuesta frente a una situación que presenta características particulares en determinados puntos de Catamarca.
Salud en Catamarca: muchas recomendaciones y pocas precisiones sobre el monitoreo
La preocupación aumenta al observar las recomendaciones destinadas a quienes ingresan a galpones, depósitos o viviendas cerradas durante períodos prolongados. Salud establece que esos espacios deben ventilarse durante al menos 30 minutos antes del ingreso y prohíbe el barrido en seco para evitar la dispersión de partículas potencialmente contaminadas. También indica utilizar una solución de lavandina al 10%, guantes y, cuando sea posible, barbijo con buen ajuste facial. El nivel de detalle del protocolo demuestra que la exposición no es presentada por las autoridades como una cuestión menor. Sin embargo, esa advertencia contrasta con la escasez de información pública sobre los resultados del relevamiento sanitario que debería permitir conocer dónde y en qué condiciones se concentra el problema.
Otro punto que genera interrogantes aparece frente a la muerte de múltiples roedores en un mismo sector. El Ministerio ordena evitar cualquier manipulación y comunicar inmediatamente el hecho al organismo de sanidad ambiental correspondiente. La recomendación plantea la necesidad de una intervención estatal ante episodios que superen una presencia aislada, pero nuevamente no se informa si este tipo de situaciones ya fue detectado en Catamarca ni cuál es el mecanismo concreto de seguimiento. El comunicado tampoco identifica zonas específicas ni presenta estadísticas que permitan determinar la evolución del fenómeno. Así, la población recibe instrucciones sobre cómo reaccionar, pero no cuenta con elementos suficientes para conocer el diagnóstico que surge de la vigilancia oficial.
La cartera sanitaria también advierte sobre síntomas que pueden aparecer después de permanecer en zonas rurales o limpiar espacios con indicios de roedores, entre ellos fiebre de inicio súbito, fuertes dolores musculares, cefalea, decaimiento, náuseas y vómitos. Frente a esos signos, recomienda acudir inmediatamente a un centro asistencial e informar el antecedente de exposición. Para las personas gestantes establece un seguimiento prioritario. El mensaje sanitario es contundente en cuanto a las precauciones, pero vuelve a quedar pendiente una cuestión básica para evaluar la gestión pública: qué muestran los datos obtenidos por el monitoreo y qué medidas adicionales adoptó la Provincia a partir de esa información.
El material oficial tampoco permite conocer si existen controles diferenciados por zonas, campañas específicas en comunidades rurales o acciones sostenidas de sanidad ambiental más allá de las recomendaciones difundidas. La responsabilidad preventiva queda, en buena medida, depositada en hogares y particulares: limpiar, ventilar, desinfectar, utilizar protección y comunicar hallazgos. Esas medidas pueden ser necesarias, pero una política sanitaria no debería agotarse en advertir a la población sobre cómo actuar. Para evaluar la respuesta del Gobierno de Catamarca resulta relevante conocer también qué recursos destina al monitoreo, qué resultados obtuvo y qué decisiones toma cuando detecta situaciones que pueden representar un riesgo.
El propio Ministerio afirma que existe un trabajo de investigación y vigilancia epidemiológica junto al CONICET, por lo que el reclamo de mayor información no implica desconocer esa tarea, sino plantear la necesidad de que sus resultados sean comunicados con mayor precisión. Mientras el Gobierno provincial difunde protocolos detallados para reducir la exposición, continúan sin conocerse públicamente en este material datos esenciales para medir la dimensión del problema. En materia de salud en Catamarca, la prevención resulta indispensable, pero también lo es la transparencia sobre aquello que las autoridades están detectando. Sin cifras, zonas identificadas ni resultados del monitoreo, la población recibe muchas instrucciones para cuidarse, pero pocas respuestas sobre qué está ocurriendo.