El ingreso de un frente frío con vientos severos elevó a nivel crítico el peligro por los incendios forestales en Catamarca. De acuerdo con los datos suministrados por la Dirección de Brigada de Lucha contra Incendios Forestales, dependiente de la Secretaría de Seguridad, la provincia ya contabiliza 234 quemas en lo que va del año, con un salto alarmante de 51 focos detectados en apenas diez días de relevamiento.
La actividad ígnea se concentró en cinco departamentos estratégicos del territorio: Capital, Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú, Capayán y Santa María. Las autoridades técnicas declararon la alerta roja operativa debido a la extrema sequedad de las pasturas y el nivel naranja del índice meteorológico, cuadro que se agravará por la llegada de ráfagas del noreste superiores a los 60 km/h, factor determinante para la propagación incontrolada de las llamas.
Ante la velocidad del fuego en áreas serranas y periurbanas, el organismo provincial reiteró el pedido a la población para suspender totalmente cualquier quema de rastrojos, el descarte de colillas en banquinas y el uso de fogatas en zonas de monte. No obstante, pobladores de los valles advierten que las reiteradas advertencias oficiales evidencian la falta de cuadrillas permanentes de patrullaje preventivo para sancionar las quemas clandestinas en descampados.
El reconocimiento entregado a los brigadistas Lucas Armando Segura y Roberto Martín Velardez por el Concejo Deliberante de Fray Mamerto Esquiú, con la presencia de la intendenta Alejandra Benavidez y el senador Guillermo Ferreyra, puso de manifiesto el compromiso individual del personal. Sin embargo, diversos sectores señalan la paradoja de condecorar a los trabajadores en actos protocolares mientras las dotaciones de base deben enfrentar la temporada seca con recursos logísticos al límite.
Alerta roja ambiental, viento severo y falta de recursos en la Secretaría de Seguridad
La multiplicación de siniestros interpela de lleno las prioridades operativas de la cartera de Seguridad conducida bajo la gestión de Raúl Jalil. Organizaciones ambientales denuncian que, frente a un escenario de riesgo meteorológico extremo previsto con semanas de antelación, el Gobierno provincial no reforzó los planteles de guardias activas ni adquirió equipamiento pesado suficiente para frenar el fuego antes de su avance sobre viviendas e infraestructura de servicios.
A la escasez de brigadistas se suma la histórica inacción estatal para aplicar multas económicas y sanciones penales efectivas contra los responsables de desmalezados ilegales con fuego. Al carecer de inspectores en las rutas secundarias del este y del oeste provincial, las prácticas desaprensivas se reiteran sistemáticamente, obligando a los equipos de emergencia a desplegar operativos costosos y de alto riesgo físico para el personal combatiente.
La combinación de pasto seco acumulado y vientos intensos sitúa en máxima vulnerabilidad el combate contra los incendios forestales en Catamarca. Con guardias operativas saturadas en cinco departamentos y la amenaza concreta de nuevos frentes de fuego descontrolados por las ráfagas, las comunidades del interior exigen mayor presencia estatal y recursos técnicos reales en lugar de homenajes protocolares frente a la catástrofe ambiental.