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Derrumbes en la Cébila complican el tránsito y exigen soluciones inmediatas por parte de Vialidad en Catamarca

Vialidad Nacional pidió circular con extrema precaución por los derrumbes menores en la Ruta Nacional 60, mientras avanza el despeje del camino.

El desprendimiento de piedras y sedimentos sobre la calzada reactivó los reclamos de transportistas que exigen soluciones inmediatas por parte de Vialidad en Catamarca. Vialidad Nacional emitió un aviso urgente solicitando transitar con extrema precaución por la Ruta Nacional 60, en plena Quebrada de La Cébila, ante la presencia de derrumbes menores que afectaron la circulación en un corredor clave.

Tras detectarse el material rocoso sobre el pavimento, el organismo vial ordenó el traslado de personal y maquinaria al sector montañoso para iniciar el despeje de la ruta. Sin embargo, usuarios frecuentes señalaron que estas medidas son meras respuestas reactivas frente a la falta de trabajos preventivos en laderas inestables, donde el tránsito queda expuesto a bloqueos constantes.

La Ruta 60 constituye una arteria vital que vincula al Valle Central con Pomán, Andalgalá, Belén y Tinogasta. Cualquier corte en La Cébila entorpece el transporte de cargas, el abastecimiento comercial y el paso de ambulancias con pacientes derivados a la Capital, evidenciando el impacto logístico negativo que provocan estos desprendimientos sobre las comunidades del oeste provincial.

Pese a la recurrencia de estos desmoronamientos ante el viento o la sequedad del terreno, las tareas oficiales se limitan a retirar los escombros una vez caídos. Quienes transitan a diario advierten la ausencia de mallas metálicas de contención y defensas estructurales en las zonas críticas, lo que expone a los conductores al impacto directo de piedras mientras viajan.

Taludes sin contención, peligro nocturno y demoras viales

La fragilidad del trazado caminero pone en discusión la gestión de infraestructura articulada entre organismos nacionales y el gobierno de Raúl Jalil. En un contexto de retracción de obras públicas, las trazas troncales carecen de convenios de conservación eficientes con dependencias provinciales, dejando a los accesos cordilleranos desprovistos de cuadrillas permanentes de saneamiento en banquinas y paredones.

A la lentitud operativa se suma el riesgo latente durante la noche. Al tratarse de un camino sinuoso, angosto y carente de iluminación artificial, la presencia imprevista de rocas en las curvas incrementa el peligro de siniestros graves o colisiones, especialmente ante la falta de señalización previa en los puestos camineros anteriores al ingreso a la quebrada.

El reciente episodio en la Ruta 60 ratifica el abandono vial y la necesidad de soluciones inmediatas por parte de Vialidad en Catamarca. Con automovilistas obligados a sortear obstáculos en plena montaña y tareas de despeje que llegan tras los derrumbes, los vecinos reclaman obras de ingeniería definitivas para garantizar una conectividad segura entre el interior y la Capital.