Una persistente acumulación de residuos en la zona norte capitalina desató fuertes reclamos vecinales por las fallas en la higiene urbana en Catamarca. Residentes del barrio Mi Jardín denunciaron la formación de un foco infeccioso en la intersección de las calles Flor de Cardón y Los Tulipanes, donde montículos de basura domiciliaria y restos de poda permanecen estancados en plena vía pública sin que los servicios operativos municipales brinden una solución efectiva para su retiro inmediato.
Los vecinos del sector precisaron que la solicitud para el envío de camiones recolectores fue gestionada hace más de veinte días a través de la aplicación digital oficial de reclamos ciudadanos. Sin embargo, los frentistas aseguran que las cuadrillas nunca concurrieron al lugar, dejando al descubierto la ineficacia de los canales informáticos que el Estado promociona para resolver demandas barriales, mientras los desechos continúan acumulándose frente a las viviendas particulares.
La situación se torna más crítica debido a la conducta desaprensiva de personas que arrojan desperdicios las 24 horas del día. A pesar de que existen tres contenedores comunitarios ubicados a escasa distancia sobre la avenida Los Terebintos, la falta de controles y de recolección sistemática consolidó un microbasural permanente que genera proliferación de insectos, olores nauseabundos y serios peligros para la salubridad de los niños del barrio.
El caso de Mi Jardín no representa un hecho aislado, sino que forma parte de un cuadro generalizado de abandono ambiental en el Valle Central. Familias de barriadas populares como Eva Perón, 920 Viviendas y Bancario vienen exponiendo reclamos similares por escombros olvidados y sustracción de contenedores, evidenciando un circuito de desatención que castiga a los sectores periféricos alejados del microcentro.
Falta de cuadrillas, denuncias digitales ignoradas y riesgo sanitario
Esta parálisis operativa en los servicios esenciales interpela la capacidad de respuesta de los organismos estatales bajo el clima político que rodea al gobernador Raúl Jalil. Organizaciones vecinales critican que la administración destine recursos a campañas de modernización administrativa mientras los barrios populares padecen demoras crónicas en el barrido básico, transformando las esquinas en focos contaminantes a cielo abierto.
A la ausencia de camiones pesados se suma la carencia de políticas punitivas frente a quienes arrojan desechos fuera de los contenedores reglamentarios. Los vecinos advierten que las dependencias ambientales de la provincia no realizan inspecciones preventivas ni aplican sanciones efectivas a infractores, forzando a los propios contribuyentes a convivir con podas secas y animales muertos que taponan las cunetas barriales.
La protesta formalizada en Mi Jardín ratifica la fragilidad del esquema de higiene urbana en Catamarca. Con más de tres semanas de espera por un servicio esencial y herramientas digitales que no resuelven las urgencias sanitarias, la comunidad del norte capitalino exige la intervención inmediata de maquinaria vial antes de que el foco infeccioso derive en problemas graves de salud pública.