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Un joven defendió a su hermana de tres años golpeada por el padrastro y expuso fallas en la contención de violencia familiar en Catamarca

El ataque ocurrió en Valle Chico y derivó en una imputación por lesiones agravadas, mientras crecen los cuestionamientos a la respuesta estatal.

Un dramático caso de maltrato contra dos menores en el barrio Valle Chico conmocionó a la comunidad y reavivó los cuestionamientos sobre la violencia familiar en Catamarca. Una niña de apenas tres años fue atacada a golpes por su padrastro de 23 años tras haber manchado objetos domésticos con témpera. La agresión escaló de inmediato cuando su hermano mayor, un adolescente de dieciséis años, intervino físicamente para protegerla y terminó siendo blanco de la misma violencia.

En medio del violento escenario hogareño, el joven rescató a su hermana menor en brazos y huyó de la vivienda hacia la casa de una vecina para suplicar auxilio. El rápido aviso vecinal permitió la llegada del personal policial de la Comisaría Décima Primera, fuerza que procedió a la aprehensión del agresor y aseguró la custodia de los dos menores lesionados.

El episodio dejó al descubierto una compleja trama de encubrimiento doméstico, ya que la madre de los niños no quiso radicar la denuncia contra su pareja conviviente. Fue la intervención externa de una trabajadora social lo que quebró el silencio institucional y derivó las actuaciones de oficio hacia el Ministerio Público Fiscal para evitar que el ataque quedara en la impunidad.

A partir del informe forense que constató las heridas en ambos hermanos, el fiscal de Instrucción del distrito sur, Luis Córdoba Andreatta, imputó formalmente al detenido por lesiones leves agravadas por el vínculo. Tras la medida judicial, el acusado quedó alojado en sede policial a la espera de la correspondiente indagatoria de imputado en la Fiscalía General.

Respuestas tardías en las barriadas y cuestionamientos a la gestión de Raúl Jalil

El desenlace de este hecho reabrió los reclamos dirigidos hacia las áreas asistenciales dependientes del gobernador Raúl Jalil. Organizaciones vecinales y operadores comunitarios cuestionan que los dispositivos del Ministerio de Desarrollo Social y de la Secretaría de Familia carezcan de equipos territoriales permanentes en Valle Chico, dependiendo exclusivamente de la valentía de un menor o del azar vecinal para detectar agresiones intrafamiliares crónicas.

A este déficit preventivo se suma la carencia de gabinetes de acompañamiento integral para madres atrapadas en círculos de agresión. Profesionales del área fustigan que el Gobierno provincial desarticule programas de seguimiento interdisciplinario en los barrios más poblados, dejando desamparados a niños en situaciones de extrema vulnerabilidad hasta que los episodios escalan a golpizas que ameritan una intervención penal de urgencia.

La traumática agresión sufrida por los hermanitos en Valle Chico evidencia la precariedad con la que el Estado aborda la violencia familiar en Catamarca. Con menores que deben escapar por sus propios medios para salvar sus vidas y un sistema que actúa cuando los golpes ya están consumados, la sociedad exige al Poder Ejecutivo provincial presencia territorial activa y protocolos de protección temprana en cada barrio de la provincia.