El balance semanal presentado por la fuerza policial expuso el persistente deterioro de la seguridad en Catamarca. A través de un informe oficial del Sistema de Atención de Emergencias (SAE 911), difundido por la cabo Soledad Romero, la Jefatura de Policía detalló una seguidilla de procedimientos que abarcaron detenciones por violencia de género en la Capital, disturbios callejeros en Pomán y el allanamiento de un búnker de venta de estupefacientes en el departamento Capayán, ratificando la dispersión del delito en distintos puntos del territorio.
El primer operativo informado ocurrió en el barrio 240 Viviendas de la ciudad capital, donde efectivos de la Comisaría Tercera aprehendieron a un individuo de 34 años imputado por intentar agredir físicamente a una mujer. El presunto agresor quedó alojado en la dependencia policial a disposición de la Fiscalía de Instrucción del Distrito Este, en un contexto urbano donde los llamados de emergencia por situaciones de violencia intrafamiliar demandan constantes salidas de patrulleros hacia zonas periféricas.
En paralelo, los partes del interior provincial sumaron actuaciones por desmanes en la vía pública vinculados al consumo desregulado. En Pomán, la policía local debió intervenir en horas de la noche para arrestar a una mujer de 31 años que ocasionaba disturbios en presunto estado de ebriedad, labrándose actuaciones por infracción al Código de Faltas provincial ante las quejas de los vecinos por la falta de tranquilidad nocturna.
El cuadro delictivo sumó además un operativo antinarcóticos en Chumbicha, donde personal del GAUR Capayán y la comisaría departamental allanaron domicilios del barrio San Cayetano. La inspección culminó con el secuestro de dosis fraccionadas de marihuana y cocaína, dos balanzas de precisión y un celular, disponiéndose la captura de dos hombres de 30 y 34 años que quedaron bajo la órbita de la Justicia Federal por comercio ilícito de drogas.
Falta de recursos policiales y reparos a Raúl Jalil
La reiteración de operativos dispersos reavivó los cuestionamientos dirigidos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores vecinales y comunitarios fustigan que el Ministerio de Seguridad concentre el despliegue del SAE 911 en corredores acotados de la Capital, mientras las comisarías del interior operan desbordadas, sin partidas suficientes para combustible ni herramientas tecnológicas para anticipar los hechos de violencia y el avance del narcomenudeo en los pueblos.
A estas deficiencias se añade la ausencia de dispositivos integrales de prevención social y contención psicológica en los departamentos más postergados. Dirigentes territoriales remarcan la contradicción de una gestión que difunde estadísticas de detenciones como logros operativos, cuando en los hechos la intervención estatal llega únicamente tras la consumación del delito o de las agresiones físicas, eludiendo políticas de fondo contra las adicciones.
El balance de los últimos procedimientos exhibe las fisuras del esquema de seguridad en Catamarca. Con guardias saturadas por agresiones intrafamiliares, comunidades del interior expuestas a puntos de venta de droga y vecinos que reclaman presencia preventiva permanente, la sociedad civil exige al Poder Ejecutivo provincial una distribución equitativa de los móviles y un plan integral que garantice protección efectiva en toda la provincia.